15 marzo 2017 Educación

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A estas edades, los niños necesitan formas de consolarse y calmarse por su cuenta. Por eso, son tan importantes los peluches, porque satisfacen esa necesidad de consuelo. Si tienen cubiertas esas necesidades, están en mejores condiciones de aprender a bailar, cantar, pintar y jugar con construcciones. Estas actividades les proporcionan un gran alivio y sensación de control y autoestima.

Puedes ayudar tu niño a que aprenda a relajarse al primer síntoma de cólera, instintivamente y valiéndote de esos ratos de tranquilidad que has impuesto en tu casa.

  1. Empieza a canturrear en cuanto tu niño se ponga nervioso por algo que no le sale (por ejemplo, abrocharse un botón). Eso puede distraerle y animarle a intentarlo de nuevo con más tranquilidad.
  2. Ayuda a tu niño a resolver por su cuenta las situaciones frustrantes con las que suelen encontrarse los niños.
  3. Dale confianza en que puede resolver los problemas. Resolvérselos tú es fuente de mayor frustración, resistencia y cólera.
  4. Conserva la calma y el optimismo. Emplea las técnicas que has practicado para mantener la calma. Tu enfado hará crecer el del niño.
  5. Habla tranquilamente. Da a tu niño un buen ejemplo que imitar. Dile: “yo también siento rabia a veces y hago (…) para calmarme.” Ponte a hacerlo y anima a tu hijo a que lo haga también.
  6. Intenta distraerle. Muchos niños reaccionan positivamente a esto. La distracción es más efectiva si da a tu niño la posibilidad de calmarse. Sugiérele releer juntos su cuento favorito. Recuérdale que sus peluches a lo mejor quieren jugar. Deja papel y lápiz a su alcance.
  7. No trates de distraerle con regalos ni premios. Sólo conseguirás que tu niño siga expresando mal la rabia para conseguirlos.

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