28 junio 2017 Educación, Otros

los niños creen más en la ciencia

La educación que reciben los niños, así como las creencias o la cultura, viene marcada directamente por aquella que proviene de sus padres o entorno con el que conviven. Es así como los niños aprenden a aceptar ciertos conceptos, por muy extraños que nos parezcan, si su alrededor así se lo hace llegar. La actitud de su familia, con respecto a ciertos temas, es fundamental, aunque por suerte para ellos también son capaces de aportar sus propias ideas, modificarlas y, en muchos casos, anularlas totalmente.

Recientemente se ha realizado un estudio entre las Universidades de Harvard y Chicago, en Estados Unidos, en el que se ha podido comprobar que los niños confían más en la ciencia que en la religión, si de conceptos invisibles o abstractos se refiere, incluso aunque sus padres le hayan inculcado cualquier sentimiento religioso. ¿Curioso? parece que todo tiene su justa explicación.

Aprendemos a través de los testimonios de los demás

Todos los seres humanos vamos aprendiendo a través de los testimonios que nos remiten los demás y no bajo nuestra propia experiencia. Evidentemente no podemos experimentar todo lo que sucede en el mundo de la humanidad, es así como aprendemos a confiar y saber que ciertos acontecimientos suceden a través de la confianza del que nos lo está contando.

Cuando el profesor en clase explica que el motor de nuestro organismo es el corazón, un órgano que está ahí adentro y que tiene ciertas características, no es necesario verlo físicamente para saber que existe. En clase de geografía cuenta que la Tierra es redonda y, aunque parezca un concepto un tanto extraño, sobre todo porque resulta difícil para la mente infantil, pensar que, a pesar de ello, no nos caemos al vacío. También se entiende y se cree a pies juntilla. Son cosas invisibles pero que resultan reales y totalmente creíbles.

Los niños perciben las dudas en los temas religiosos

Sin embargo, cuando se habla de la religión, la cosa cambia. Al menos así lo descubrieron los investigadores estadounidenses después de hacerles una serie de preguntas a un numeroso grupo de niños de distintas culturas. La clave está en la forma en la que reciben la información de parte de sus padres o profesores.

Cuando los niños preguntan el porqué de una enfermedad, por ejemplo, somos contundentes al afirmar que ha sido por causa de un virus, una bacteria o un empacho. Conceptos que no son palpables pero sí totalmente reales y demostrables. Sin embargo, si los peques preguntan por la existencia de Dios entonces, a no ser que se trate de una familia estrictamente devota y con las ideas muy muy claras, los adultos dudamos, casi de forma imperceptible pero con la suficiente fuerza como para no convencer del todo al niño.

niños ante la ciencia y la religión

Tres claves del pensamiento infantil

Estas investigaciones también ahondaron en la forma en la que los niños aprenden sobre estos conceptos invisibles o no palpables, y que resultan claves para entender el mecanismo en el que se desenvuelve el pensamiento humano:

  • Aunque los niños creen lo que les dicen, hacen sus propias interpretaciones para buscar esa parte lógica y “científica” de los hechos. Por ejemplo, si no llevamos cuidado con la limpieza, los invisibles virus nos atacan y podemos enfermar.
  • Además de lo que les enseñamos, ellos aportan sus propias ideas para ampliar esa información. Si un corazón siente amor por determinada persona, si ese corazón se le pasa a otra persona entonces también sentirá amor por la misma persona.
  • La idea científica, aunque no la vean con sus propios ojos, les resulta más creíble que la relacionada con el mundo de la religión y la espiritualidad, que tampoco la ven pero que les resulta poco lógica.

Vía | Tendencias 21
Fotos | Muy molón y Mejor con salud

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