9 enero 2012 Educación

Temas como la salud y la seguridad son innegociables

Raro es el día que no se nos presente algún conflicto con nuestros hijos que casi nos saca de nuestras casillas. La hora de ir a dormir, de bañarse o de dejar el parque pueden convertirse en negociaciones interminables que normalmente siempre acaban con el berrinche de los pequeños y el ataque de nervios en los padres. Aunque no queramos, casi siempre acabamos negociando con nuestros hijos.

Según Scott Brown, autor del libro “Cómo negociar con los niños aunque usted piense que no debe hacerlo”, la negociación con los hijos puede ser una gran experiencia de aprendizaje para los niños. Con la negociación los pequeños pueden aprender a enfrentarse a los conflictos de una manera constructiva. Sin embargo, no hay que olvidar que hay temas innegociables como la salud o la seguridad.

Es muy importante a la hora de enfrentarse a una negociación que no se trata de encontrar un vencedor o un perdedor. La negociación debe servir para conocer los diferentes puntos de vista y hacer que el niño razone sus motivos y decisiones. Algunas estrategias para resolver diferencias son:

  • Involucrar a los hijos. Preguntarle los motivos de porqué no ha realizado sus tareas o conocer cuando consideraría oportuno bañarse.
  • Explicar nuestro punto de vista.
  • Tener claro que la negociación no significa ceder sino en regatear para conseguir un acuerdo aceptado por los dos.
  • Adecuar la negociación según la edad del niño.
  • Tener mucha calma y tranquilizarse antes de hablar.
  • Escribir las soluciones. Reunir a la familia y realizar una lista de ideas de cada miembro.
  • Dejar que los niños ganen a veces.
  • No olvidar que siempre son los adultos los que tienen la última palabra. Los niños aprenderán que hay veces que alguien tiene que tomar las decisiones apropiadas.
  • Vía | Pbsparents
    Foto | Flickr-Don_Gato

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