
Aunque la ley, como el propio sentido común y humano, ampara el derecho de educación pública y gratuita a todos los niños, en la realidad y en el día a día, parece que no se cumplen todas las expectativas. Y es que las familias que tienen hijos con autismo o déficit de atención, la escolarización puede resultar un auténtico calvario.
La mayoría de colegios no están preparados para recibir a niños que necesitan una atención especial. Un refuerzo en el profesorado de apoyo, especialistas que puedan proponer tareas diferentes allá donde las necesitan o una infraestructura distinta en las aulas, son sólo algunas de las muchas dificultades con las que se encuentran estos padres, que saben que están luchando contra el inabarcable Goliath de la Administración.
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