
Hay madres tan obsesionadas por el aspecto físico que no dudan en tratar de modificar el de sus hijas pequeñas. Hemos visto algunas que les tiñen el pelo, les depilan las cejas, que inyectan botox en rostros de 8 añitos y la que regala aumentos de pecho a su hija de 9 por el cumpleaños. La última en unirse a esta, para mí desquiciada lista, es la que ha quemado a su hija con rayos UVA.
Al menos así lo creen las autoridades de Nueva Jersey, porque ella lo niega. Las quemaduras en la piel de la niña, pelirroja y clarita, que vió su profesor, asegura que son solares, por jugar al aire libre. La madre, que se define como maravillosa y que es claramente adicta a los rayos UVA, dice que la niña le acompañó a una sesión pero que esperó fuera. Leer más
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