16 marzo 2016 Entretenimiento

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Como adultos, llega ese momento tan difícil en el que tratamos de que nuestros hijos puedan experimentar lo que nosotros experimentamos con determinado libro o determinada película.

Esa creciente emoción que nos atacó el pecho cuando éramos pequeños y vimos una película que fue una delicia en todos los aspectos, nos emocionó, nos hizo reír, nos hizo llorar hasta extremos impensables y nos catapultó hasta lo más alto del olimpo de los placeres.

Sin embargo, cada generación de niños difiere de la anterior, se guía por otras pautas, otras normas y otros productos que, en muchos casos, a nosotros nos resultan extraños y poco interesantes.

Entonces, ¿cómo hacerles partícipes de esa ilusión? ¿Qué enseñarles que les haga galopar el corazón como nos hizo a nosotros?

Cada semana, nuestra compañera Sacra nos invita a disfrutar de la última película infantil en cartelera que hará las delicias de nuestros pequeños. Sin embargo, a mí me gustaría echar la vista atrás y recordar una de las viejas historias que, a día de hoy, siguen teniendo la misma mágica presencia: Mary Poppins.

Aquella joven educadora fue el preludio para muchos de los sueños que tuvieron generaciones y generaciones posteriores al lanzamiento de la película. Su grácil apariencia, su voz hipnótica y su agradable presencia en pantalla nos hicieron envidiar a aquellos niños protagonistas, y todas las situaciones que se sucedían. Y no únicamente ella. El plantel de personajes es delicioso, agradable y, en todo momento, llegas a entender qué los motiva a lo largo de los diferentes actos de la película.

¿Qué sucedió con la mujer de las palomas?Para los adultos, tenemos una historia con cierto tono dramático, en el que un hombre debe decidir entre su sustento y el amor por sus hijos, entre la alegría que le provoca su única pasión y los momentos que comparte con sus retoños. Entendemos la motivación de la madre, luchadora y fuerte, defendiendo a las mujeres; comprendemos la actitud del deshollinador, así como la de las criadas y, especialmente, la de la mujer que, como único sino, alimenta a las palomas delante del banco.

A los niños les enseña un mundo de ilusión y fantasía donde únicamente importa tu propia imaginación. No hay límites para alguien con la mentalidad abierta y expresiva, dispuesta a participar en aventuras, carreras a caballo o por paseos por un parque dentro de un cuadro. Asimismo, les proporcionará sensibilidad con respecto al padre cuando, cabizbajo, sin música de fondo y una mirada triste, acude al banco en una solitaria noche. Aprenderán a disfrutar de la vida y, además, que el amor y la alegría pueden ser una elección positiva.

Mary Poppins

Las escenas de baile son encantadoras, ligeras y emocionantes; el humor, exquisito. No hay bromas salidas de tono, y son adecuadas para cualquier edad y momento. Los adultos entenderán muchos de los mensajes, mientras que para los niños pasarán desapercibidos en muchos aspectos. La película se estrenó en 1964, pero su tono sigue siendo fresco.

Recordad además que, si fuisteis de aquello que estuvisteis en su estreno, os emocionará esta noticia sobre la nueva versión de Mary Poppins.

Por lo pronto, en esta edad tan receptiva, enseñadles la película de 1964. Mientras ellos conocen una nueva historia, vosotros podréis encontraros con el pasado una vez más.

Foto | The Walt Disney Company

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