24 septiembre 2012 Educación

Normas en casa
Las normas son necesarias: convivimos con ellas en cualquier ámbito de nuestra vida. Y las toleramos, en parte, gracias a que aprendimos a hacerlo cuando fuimos niños gracias al trabajo de los profesores en el colegio y de los padres en casa. ¿Qué puedes hacer para poner normas en casa? En primer lugar, la pareja debe de estar de mutuo acuerdo en los puntos básicos de la educación de los hijos, para ello, es indispensable negociar y ceder. Después, es posible escribir las normas más importantes en una cartulina que esté colocada en un lugar visible de la casa para que los niños puedan recordar su contenido.

Por otra parte, a la hora de hablar a los niños, es positivo hablarles en un tono pausado y con voz calmada. Cuando quieras hablar de algo importante con tu hijo busca un buen momento para hacerlo. Y préstale atención como si tuvieras todo el tiempo del mundo. Las normas son las bases de una educación coherente, por ello, lo único que en realidad se necesita a la hora de educar es tener claras las bases y a partir de allí cumplirlas.


Utiliza mensajes muy sencillos para hablar a tu hijo. Para ello, en los momentos en que se ha comportado de forma correcta, dile que lo orgulloso que estás, elógiale y no escatimes en caricias positivas. Del mismo modo, cuando el niño no ha cumplido una norma puedes hablarle de cómo te hace sentir su actitud. Este paso puede ser más efectivo a partir de los 8 años.

Las normas también deben ser adecuadas a la edad del niño, por tanto, se trata de tener una normativa doméstica revisable que se puede actualizar conforme el niño va creciendo. Dentro de este modelo educativo, el incumplimiento de una norma tiene un castigo. Pero el castigo solo tiene sentido cuando sirve para corregir la actitud de un niño.

Las normas, como tales, son objetivos que se deben concretar para darles una realidad: por ello, tienen que ser cuantificables, temporales y medibles. De esta forma, al darle tanta precisión, también es más fácil discernir cuando se cumple y cuándo no. Por supuesto, es indispensable ser razonable en dichos objetivos. La razón se encuentra en el sentido común de cada uno pero por supuesto, también es posible consultar con un pedagogo para sentar las bases de una buena educación en casa. No puede haber unas normas para el hermano mayor y otras para el hermano menor.
Existen algunos libros que pueden ayudarte a la hora de reflexionar sobre esta cuestión. Por ejemplo, el libro que lleva por título Cómo inculcar disciplina a los niños.

Más información | Psicoactiva
Foto | Dibujos infantiles

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