20 febrero 2017 Compras

Los zapatos siepre deberán ser cómodos

Un punto clave para garantizar un buen caminar es tener el calzado correcto. A la hora de comprarlo pueden surgir algunas dudas, por eso hoy te brindaremos algunos consejos para que la elección sea la adecuada.

Lo importante es evaluar el calce de los zapatos, más aún cuando su pie está en pleno crecimiento y la talla podrá variar, lo mismo que la forma de su pie. Un zapato que no tenga el largo, ancho y la profundidad adecuada provocarán problemas en sus pies, lastimarán sus uñas y generará que los dedos no crezcan como deben.

Se estima que los bebés de 24 a 36 meses tienen un crecimiento de mitad de talla cada cuatro meses y cuando superan los tres años de edad se crece media talla de pie cada seis meses. Además del largo se tiene que pensar en el alto del empeine, en este punto se podrá buscar zapatos que se ajusten mediante velcro o cordones, los que podrán adaptarse a los distintos altos y anchos.

Revisar siempre la punta del zapato para que no les presione sus uñas ni sus dedos, los que tienen puntas redondeadas contarán con más espacio y movimiento, volviéndolos una opción muy cómoda.

Los zapatos de los niños, lo mismo que sucede con los adultos, deberán resultar cómodos desde el momento de probarlos. Si elegimos un modelo con la esperanza de que después de amolde o se ablande seguramente nos sentiremos defraudados más tarde, estos zapatos quizás no fueron diseñados correctamente o, simplemente, no encajan con las necesidades del pequeño.

Los zapatos de los niños, lo mismo que sucede con los adultos, deberán resultar cómodos desde el momento de probarlos.

Partes de un zapato

Los zapatos cuentan con cuatro partes diferentes: la plantilla, la suela, el taco y su parte superior. La parte superior deberá estar confeccionada en lona, cuero o algunos materiales como red (calzados más modernos). Tengamos presente que los pies de los pequeños transpiran mucho y la parte superior del calzado que vayan a usar tendrán que dejar ingresar el aire. Evitar siempre los calzados de materiales plásticos o sintéticos.

Su plantilla, por la misma razón deberá ser de un material absorbente. Además tendrá que ser acolchonada. Generalmente, salvo que el médico indique lo contrario, los niños no necesitarán plantillas ortopédicas. Pensemos que el arco termina de desarrollarse entre los 6 y 8 años de edad.

La suela será la encargada de darle amortiguación, flexibilidad y adherencia al calzado. Algunas suelas muy gruesas provocan caídas en los niños entorpeciendo sus movimientos.

Los zapatos que usarán nuestros pequeños no necesitarán de tacos, especialmente cuando están aprendiendo a caminar. Años más tarde se podrá elegir modelos que tengan apenas un centímetro de taco. Los zapatos altos provocan que al caminar el pie se deslice para adelante apretando los dedos en su interior.

En el caso de los pequeños en edad escolar podremos elegir entre distintas opciones, como calzados deportivos, zapatos de senderismo, sandalias. Lo importante es que estén bien ventilados, sean flexibles y su precio sea razonable.

Vía | AOFAS
Foto | Pixabay – Pezibear

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