21 marzo 2017 Psicología

La importancia de los límites en los pequeños

En ocasiones sentimos que nuestros hijos toman el control de la familia, convirtiendo sus rabietas en la mejor manera de manipular a todos. Hoy nos referiremos al Síndrome del Emperador, una manera que tienen los niños de dominar la situación que se vuelve día a día más frecuente.

Cuando estamos frente a este tipo de niños podemos sentir que, como adultos, estamos perdiendo el control de la situación siendo ellos lo que dominan todas las situaciones y, en los casos más extremos, se termina con un maltrato.

Se sabe que no existe ningún cuadro clínico en el que se pueda encasillar la situación, pero es un cuadro al que se ha denominado Síndrome del Emperador. Puntualmente es un problema que se refiere a los niños que tienen ciertas características como poca responsabilidad, poca sensibilidad, problemas para desarrollar sentimientos de culpa y no tienen apego hacia sus padres y otras personas mayores.

Es normal que los padres, ante esta situación, se terminen sintiendo culpables por las conductas que tomaron los niños, los adultos sentirán que fueron muy permisivos con sus niños y que incentivaron su conducta para volverlos más individualistas en donde lo que importa es obtener éxito de manera fácil sin esfuerzo y sin medir las consecuencias. En otros casos se puede saber que existe una predisposición genética de carácter, lo que permitiría que entendamos por qué dentro del mismo hogar solo puede verse afectado uno solo de los niños (sin seguir un patrón, podría ser tanto el hermano mayor como el menor).

Es normal que los padres, ante esta situación, se terminen sintiendo culpables por las conductas que tomaron los niños.

Sabemos que frente a otras carencias buscamos satisfacer de manera inmediata todas las necesidades que los pequeños dicen tener, a partir de ahí van creando distintas estrategias para evitar una negativa y para obtener siempre lo que van queriendo, una manera de ejercer su poder de manera lenta y escalonada. Una manera de salirse con la suya es través de las rabietas, una manera de demostrar su descontento que debemos atajar a tiempo.

Cuando los niños tienen cuatro años de edad podrán comenzar a verbalizar su enojo, a los cinco años deberán empezar a tener un poco más de control. Algunos niños frente a un límite o una negativa se sienten realmente frustrados, volviendose agresivos y provocando rabietas en sitios públicos, los padres, ente esta situación, terminan por rendirse para volver a tener la paz tan deseada. Así los niños se van volviendo poco a poco reyes de la manipulación.

Es muy importante poner límites a tiempo ayudando a los niños a reflexionar acerca de sus conductas para que así puedan ir abandonando poco a poco su agresividad y sus caprichos, tener un niño que sufre el Síndrome del Emperador no es sano y no será nada agradable para él ya que a medida vaya creciendo las exigencias y el nivel de agresión puede ir creciendo, con todas las consecuencias que esto implica.

Vía | Web de consultas
Foto | Pixabay – Public domain pictures

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