6 marzo 2015 Actualidad

Castigo físico

Estos días hemos sabido que tras una demanda de APPROACH (una organización británica para la protección de los niños), el Consejo Europeo se ha pronunciado sobre el hecho de que Francia no prohiba expresamente en su legislación los castigos corporales a niños. El Comité de Derechos Sociales del Consejo, preveía el pasado miércoles publicar el dictamen contra el país vecino; ello no implica sanción económica, pero se espera presionar hacia una modificación de la norma existente.

Parece ser que ejercer violencia de forma grave sí que está regulado por Ley, así que cachetes o azotes siguen estando permitidos. Los padres galos tienen derecho a disciplinar pegando a sus hijos; y no desean perder el privilegio porque el 80 por ciento de los franceses se opone a la sanción impuesta. No quieren que se cuestione la autoridad de los progenitores, pero olvidan que autoritarismo no es necesariamente sinónimo de autoridad.

Según he leído, APPROACH formuló la queja hace dos años; y de hecho se plantean acudir al Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea, si el gobierno francés no modifica su legislación al respecto. En cambio, en los últimos años, se han producido tres sentencias a favor de padres que habían pegado a sus hijos, así que una aparente ambigüedad de la ley, acaba saldándose a favor de la violencia. Recuerdo aquí que una de las acepciones de violento es “que obra con ímpetu y fuerza”, y yo creo que dar un azote es justamente eso.

Estoy de acuerdo parcialmente con la secretaria francesa de Estado de Familia, cuando afirma que una evolución social no se hace a golpe de código penal; yo modificaría añadiendo que “no sólo a golpe de código penal”, pero “es necesaria esa evolución”. Lo que pasa es que le pediría a Laurence Rossignol, y a todo el equipo de Gobierno, que reflexionara sobre el tema; porque parece que esté diciéndonos que no va a cambiar nada por mucho tiempo. Además, no se permite pegar a los animales, se sanciona la violencia a la mujer, pero ¿y los niños qué? ¿quién los tiene en cuenta?

Yo no sabía que en Francia se permitían correcciones basadas en el castigo físico, aunque aquí ya se había comentado que sólo está prohibido en 43 países, una cifra que no llega a la cuarta parte del total, queda mucho por hacer. Lo que es una lástima es la concepción (asumida colectivamente) de que los adultos somos una especie de “dueños” de los niños, hasta el punto de permitirnos la licencia de violentar sus cuerpos aplicándoles castigos corporales.

A un niño no se pega por ningún motivo, y antes de intentar ‘corregir’, debemos hacer un ejercicio de introspección, quizás así dejaríamos de justificar esos intentos de dominar los actos y la voluntad de los niños; incluso puede que dejáramos de pensar que desean molestarnos, con su ’desobediencia’, que puede que no sea más que avances en el desarrollo de la propia autonomía. No es esto un debate sobre los límites, hoy no.

Mal vamos si somos incapaces de relacionarnos con los niños, dejando de lado el abuso de poder. Pero es que además, hoy en día ya se empieza a demostrar las consecuencias sobre la salud mental que tienen este tipo de prácticas.

Foto | Blogs.edgehill.ac.uk
Página oficial | Consejo de Europa

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