16 enero 2010 Educación, Psicología

cuidado con las críticas a nuestros niños

Muchos padres pretenden tener hijos perfectos, sólo llenos de virtudes y que se conviertan, por arte de magia, en meras marionetas que podamos manejar a nuestro antojo. Evidentemente entre la anarquía total de una despreocupación en su comportamiento hasta la rigidez de una educación llena de críticas y reproches, hay un largo camino lleno de matices donde prime el crecimiento educacional y emocional a la par.

Estos padres son los que se suelen fijar solo en la parte oscura antes que en la luz que irradian sus propios hijos. Los mismos que se fijan en el pelo despeinado antes que en el beso que intentan ofrecerlo o aquellos que resaltan la falta de una tilde, frente a la perfecta letra de la redacción. Son los que consiguen que, frente a tanta crítica y reproche, sus hijos se pongan a la defensiva y respondan con hostilidad y desconfianza.

Precisamente sólo consiguen el efecto contrario y es que el niño pierda la ilusión y la motivación por emprender tareas nuevas puesto que ya sabe, de antemano, que sólo va a recibir críticas de aquella persona a la que admira y de la que espera todo su apoyo. Es por ello que es muy importante que ese punto de vista cambie, ser más flexibles y menos exigentes con sus acciones y sus cualidades, de este modo se conseguirán niños seguros de sí mismos creciendo en amor y libertad.

Pero ¿qué podemos hacer? En realidad sólo tenemos que darle la vuelta a ese primer punto de vista negativo y empezar a ver “la botella medio llena, en vez de medio vacía”. Elogiarle y alabarle por sus buenas acciones, expresarle nuestra satisfacción cada vez que cumpla una de sus tareas. De igual modo tenemos que valorar la sinceridad cuando nos comunican una trastada y no caer en el reproche si no intentar saber qué le ha llevado a hacerlo y explicarle las consecuencias que trae eso. Para los niños muy traviesos, una buena idea es pillarlos haciendo algo bueno y alabarles la acción, como no se lo esperan, verás como reaccionan positivamente.

Vía | Con mis hijos

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