24 marzo 2014 Crecimiento, Juguetes y juegos, Opinión

Desde pequeños sienten la presión sexista
Sean Williams es, además de productor teatral, un papá bloguero que hace unos días publicó un gran artículo, en parte muy triste. En él habla de que a su hijo de 7 años le encanta My Little Pony, como a tantos otros niños y niñas, pero el niño sabe que es algo que no puede decir en el cole. Sabe, solo con 7 añitos, que si lo reconoce podrá ser víctima de la burla, o algo peor, de sus pares. La sudadera de Rainbow Dash que tanto le gusta, la reserva para los días que no hay cole.

Cuenta Williams la historia de otro niño al que le gusta My Little Pony, este tiene 9 años y tuvo la osadía de llevar al cole una mochila de esos personajes. El resultado fue una terrible paliza. Su colegio en Carolina del Norte condenó la acción, culpando al niño de provocar. Y aún peor, otro crío de 11 años que trató de suicidarse por el bullying que sufrió al reconocer que le gusta la misma serie. Aunque hablamos de niños estadounidenses, esto también pasa en España y la culpa, en gran medida, es de los padres.

Un niño de 5 o 6 años sabe lo que le gusta, no si se considera de niños o de niñas. Ya conté que mi hija empezó a preguntarme si los dibujos que veía podían gustarle. Descubrí que un compañero de clase los catalogaba todos y la tenía frita con “eso es de niños”. Y hablo de mi hija, los chicos lo tienen mucho peor, la horquilla de cosas que pueden gustarles es más restrictiva. Y repito, la culpa es de los padres.

Unos porque son ellos los que, consciente o inconscientemente, les meten en la cabeza las diferencias. Son los que les dicen que My Little Pony es de chicas y que no digan en el cole que les gusta. Los que se pasan la vida remarcando cuales son juegos de uno u otro sexo o como se debe tratar a una chica o un chico. Otros por omisión, por no contarles a sus niños que el gusto no tiene que ver con el sexo, que cada uno tiene el suyo propio y es totalmente respetable.

Quizá los padres que tienen hijos “machotes” o hijas “princesitas” ni se lo planteen, pero deberían. Además no son mayoría, en cuanto profundizas un poco descubres que el niño juega con las muñecas de su hermana y a la niña le entusiasma dar patadas al balón. ¿Qué tal si hablamos de estas cosas con nuestros hijos?, ¿y si de una vez evolucionamos y somos tan modernos como aparentamos?.

Debo añadir que Hasbro pone las cosas muy difíciles para evitar estas cosas. En su página de My Little Pony pone literalmente “Visítanos cuando quieras para divertirte, encontrar amigas y fantásticas aventuras, incluyendo juegos, vídeos y actividades geniales para niñas. De hecho en su tienda online estoy viendo que tienen 104 juegos para niños, 62 para niñas y 82 unisex…me reservo el comentario, pero me gustaría saber que opinas.

Foto | Flickr-Brian Ambrozy

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