10 junio 2015 Educación

Después del abecedario ¿qué?

Tu pequeño ya se sabe el abecedario. Puedes asegurarlo después de haberlo cantado mil veces, de haber hecho cien puzzles y coloreado quince veces cada letra. Sí, se sabe el alfabeto a la perfección, pero aún no lee y te preguntas ¿qué toca ahora?

En el artículo Seven Tips for Early Literacy Learning de PBS Parents nos dan la respuesta. Son siete consejos destinados a niños que ya se saben el abecedario, pero que aún no leen. Aquí van:

  1. Céntrate en las letras de su nombre: Para los niños, su nombre es un asunto de gran importancia. Por eso, seguramente aprenderán a escribirlo y a leerlo antes que nada. Aprovechemos esta ventaja y cada vez que veamos una palabra que contenga una de las letras de su nombre, invitémosle a reconocerla. Por ejemplo, si tu hijo se llama Ignacio y pasas cerca de un Imaginarium, hay al menos cuatro letras que tu hijo podrá reconocer.
  2. Pronuncia cada letra por su sonido real. Una cosa es saberse el abecedario y otra muy distinta, reconocer como suena cada letra. Por ejemplo, la /m/. Los niños saben que la “eme”, pero podrá costar más saber que su sonido es /m/. Por eso, cuando la veas escrita, es recomendable que le digas el nombre e imites su sonido.
  3. Mayúsculas y minúsculas: háblales de su existencia lo antes posible y explícales que, aunque son dibujos (grafías) distintos, se refieren a un mismo sonido.
  4. Anímalos a escribir donde sea. La tipografía es un arte basado en trazos, es decir, escribir es otra forma de dibujo y, lo sabemos, a los niños les encanta dibujar. Así que anímalos a que pinten las letras en cualquier lugar, ya sea en la arena o en su comida.
  5. Conecta las palabras con los objetos que representan. Para esto hay miles de libros ilustrados en los que los niños pueden leer la palabra y señalar su dibujo.
  6. Lee, lee, lee. Cuanto más leas con tus hijos y cuanto más te vean ellos leer, antes aprenderán y mayor gusto le cogerán a la lectura.
  7. Celebra cada éxito de tus hijos. Aprender a leer no es fácil. Los niños hacen uno de los esfuerzos intelectuales más grandes de su vida. Así que felicítales porque, de verdad, se lo merecen.

Vía | PBS.org
Foto | Flickr-JavierPincemin

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