21 octubre 2011 Actualidad, Entretenimiento, Opinión

Apartada del equipo por ser nena
En los deportes de mayores hay una lógica aplastante para separar por sexos, en casi todos ellos. Las mujeres y los hombres, obviamente, no tenemos las mismas capacidades físicas y no podemos competir en igualdad. Pero, hasta la pubertad, niños y niñas no se diferencian tanto. Las ventajas de unos se compensan con las de las otras. Por eso en las categorías infantiles es fácil ver competiciones mixtas, por ejemplo en fútbol.

Eva tiene 8 años y jugaba en el Júpiter, un club barcelones, en el equipo de fútbol. La pequeña ha ido regularmente a los entrenamientos, jugaba con el equipo e incluso marcaba hat tricks. Pero, este año el club ha decidido trasladarla de equipo para que juegue en la liga femenina. Ni la opinión de Eva ni la de sus padres ha servido de nada, y ha terminado cambiando de club.

Los responsables del Júpiter declaran que, “todas las niñas de la edad de Eva deben ir al equipo femenino. No echamos a las niñas, sólo las derivamos a otros equipos. Actualmente en la escuela de fútbol hay cuatro niñas. Los jugadores no pueden elegir el equipo en el que jugarán. Según ellos no hay discriminación sino optimización de recursos, ya que Eva es necesaria en el equipo femenino.

Para mí es discriminación por razón de sexo. Aún sabiendo que lo más seguro es que con la edad la exclusión de la niña llegue igualmente, y digo lo más seguro porque hay equipos mixtos federados, su antiguo equipo seguirá jugando contra otros mixtos. Le impiden seguir no porque rinda menos o no cumpla, sino porque es mujer.

Si muchos padres tomaran el fútbol simplemente como una actividad extraescolar, un deporte que gusta a sus hijos y que tiene claras ventajas para ellos, en lugar de una oportunidad de tener un Ronaldo o un Messi en casa, sería más fácil luchar contra este tipo de discriminación. Pero si sólo miran que al no estar una Eva en el equipo, a su niño le verán más y tendrá más oportunidades de triunfar, no se podrá acabar con esta lacra. Es, desde mi punto de vista, uno de los deportes con menos espíritu deportivo que existe.

Vía | La Vanguardia

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