25 junio 2014 Crecimiento, Educación, Opinión

Evitar el machismo infantil

Una de las lacras más graves que todavía sigue soportando nuestra sociedad, y que parece no acabar definitivamente, es la del machismo. Sólo a través de las futuras generaciones y nuestra propia educación a los hijos, podremos ir eliminando esa pesada condena que todavía pesa sobre la historia de nuestros ancestros y, desgraciadamente, sobre la de muchas mujeres en la actualidad.

Sin duda en nuestra mano está educar en igualdad y, como siempre decimos, dar ejemplo es la mejor forma de aplicar esos conocimientos. De nada sirve que derramemos palabra tras palabra si luego, en el día a día, somos incapaces de mantener una postura sana y equilibrada sobre ambos sexos. Pero, entonces, ¿qué podemos hacer?

Es importantísimo que escuchemos a nuestros hijos. A menudo nos sorprenden con comentarios que oyen a otros compañeros o en la calle. “Las mujeres sirven para fregar” o “yo no cocino porque soy un chico”. Entonces podemos contraatacar con una pregunta “¿por qué las mujeres sirven para fregar?” o “¿por qué los chicos no pueden cocinar?”. En realidad se trata de prejuicios que vienen de siglos atrás pero que podemos desmontar razonando y poniendo en práctica todo lo contrario.

En casa es necesario que hagamos un reparto de tareas y responsabilidades para todos igual. Limpiar la casa, los cacharros, hacer la comida o salir a la compra, pueden ser actividades que compartamos todos juntos sin diferencia de sexo.

En los juegos y juguetes también va una gran parte de esas abismales diferenciaciones. Muñecas para niñas o balones para niños, son una forma de discriminarlos incluso antes de haberles preguntado cuales son sus preferencias. Así que volvemos a la necesidad de escucharles y aceptar que cada uno es como es más allá de los roles que nos han marcado a lo largo del tiempo.

Foto | Mi Kinder

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