12 octubre 2016 Actualidad, Alimentación

comiendo frente a la pantalla

En los últimos tiempos, la tecnología ha ocupado un importante lugar en la mayoría de nuestros hogares. Las familias ya no se conforman con entretenerse, todos juntos, frente a la pantalla del televisor, ahora además cada uno dispone de distintos dispositivos móviles lo que permite que ese tiempo de ocio quede dividido en gustos, aficiones y espacios. Compartir momentos familiares se convierte, a menudo, en un auténtico milagro.

Pero más allá de lo que pueda suponer en torno a la convivencia, es cierto que algunos hábitos, que nos ha traído la tecnología, no son demasiado favorables para la salud de nuestros hijos. Al menos así lo manifiesta un estudio realizado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Según los datos que se manejan: el 71 por ciento de los niños españoles comen frente a una pantalla, ya sea un televisor, un móvil o una tablet. Cifra preocupante, al menos por las consecuencias que acarrea.

Comer frente a una pantalla aumenta la obesidad

Estudios anteriores ya habían alertado sobre el peligro que tiene comer frente al televisor o cualquier dispositivo tecnológico en el que los niños centren su atención. El mayor de ellos es el aumento de peso descontrolado, llevando incluso a problemas de obesidad o sobrepeso.

Es importante que comamos en familia y que centremos nuestra atención en aquello que estamos compartiendo. Alimentarnos no es sólo un hecho rutinario y banal, es uno de los pilares fundamentales de nuestra salud. Si durante este acto nuestra atención está centrada en otros quehaceres, dejamos de disfrutar del placer de la comida, sus distintas texturas, sabores, combinaciones… llegando a engullir por pura obligación y supervivencia.

comiendo viendo television

La tecnología, en la mesa, anula las relaciones familiares

Además del peligro, con respecto a la salud, que tiene comer frente a una pantalla, también nos encontramos con aquellos daños que provoca en el entorno de las relaciones familiares. En muchos hogares el momento de la comida es el perfecto para encontrarse todos juntos. Los distintos horarios laborales, las prisas o las actividades, hacen que tengamos poco tiempo para estar en familia, hablar de nuestras cosas o compartir preocupaciones se ha convertido, casi, en todo un lujo. Pero si ese poco tiempo lo empleamos en distraer nuestra atención, entonces estaremos abriendo un abismo que será difícil de superar.

El momento de la comida puede ser, también, estupendo, para inculcar a nuestros niños hábitos saludables, no sólo en su alimentación, si no también a la hora de sentarse en la mesa. Hacer planes para los días de fiesta, preguntarles por sus tareas en el cole o imaginar cual será nuestro destino en las próximas vacaciones.

Vía | SEPEAP
Fotos | Nutrion Pharma y Estética y peluquería Ana

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