21 octubre 2013 Educación

Errores estudios niños IV

Ya hemos visto como los padres somos parte muy importante, también, en la educación académica de nuestros hijos. Según sean nuestras actitudes y exigencias, así vamos a conseguir unos resultados u otros. A través de distintos artículos hemos ido recopilando aquellos que los expertos han ido recabando a lo largo de su experiencia con los niños. Hoy damos un punto y final a este repaso, pero seguro que aún quedan muchos puntos suspensivos que cerrar.

Convertirse en espía. Muchos padres tratan de averiguar los resultados o progresión académica de sus hijos a base de husmear en sus cuadernos, su red social o preguntando a los otros padres con el fin de enterarse o comparar la veracidad de lo que le dice. Esto lo único que va a provocar es una creciente desconfianza. Así que lo mejor es sentarnos juntos y hablar sobre las actividades diarias, hacer un repaso de lo hecho durante la jornada y de las futuras actividades. También hay que ser un tanto flexible, dejarle ser autónomo y no imponer un control estricto.

Solucionar todos los problemas. ¿Cómo aprendemos a defendernos en la vida?… enfrentándonos a nuestros propios errores o a aquellos problemas que se nos van presentando. Muchos padres tendemos a hacérselo todo tan fácil que no conseguimos que sean autónomos nunca. Tiene que presentar un trabajo escolar, por ejemplo, y se ha quedado sin pegamento, somos capaces de cruzarnos media ciudad para que el niño lo presente puntualmente, pero el niño debe aprender que todo eso debe tenerlo previsto y dejar que sea él el que lo solucione, aún a riesgo de tener una nota más baja por no presentarlo a tiempo.

Los deberes escolares no son un castigo. Y aquí está el gran error. Si vinculamos que la lectura, el aprendizaje o el conocimiento es un castigo, entonces estamos inculcándoles que la educación es negativa y, por lo tanto, va a verla como una auténtica condena. El tiempo de estudio en casa en necesario y debe ser relajante y ameno, sobran los comentarios de “castigado a hacer los deberes” o “hasta que no leas no podrás ver la televisión”.

Vía | La Vanguardia
Foto | Virginia Ruiz

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