29 agosto 2017 Educación

guarderia alemana democracia

Las escuelas y los sistemas educativos, aunque siguen manteniendo, en su mayoría, una base clásica, van cambiando con el mismo ritmo de los tiempos. Aunque los peques siguen aprendiendo matemáticas, lenguaje o las capitales del mundo, otras materias como la educación en valores o las emociones se han implantado en el calendario escolar.

Sin embargo, una escuela-guardería de Alemania nos ha llamado hoy la atención por su forma de solventar y solucionar ciertos temas que, si bien nos pueden parecer una nimiedad, para los niños resulta mucho más importante de lo que pueda parecer, especialmente en el modo en el que se plantean los temas y se resuelven. Los niños que acuden a estas escuelas, menores de 6 años, deciden por votación qué postre van a tomar esa semana, el desayuno que les espera cada mañana o qué juguetes tiene que adquirir el centro.

Los niños aceptan mejor los resultados que los adultos

Desde la comida, hasta el cambio de pañales o el nuevo material que debe comprar el colegio, es tema principal de las reuniones periódicas que los niños realizan en la escuela con el fin de tomar las decisiones, que les atañen personalmente, por ellos mismos.

Según los creadores de este método, se trata de una iniciativa para educar a los niños en una democracia real. La responsabilidad de tomar decisiones se une, al mismo tiempo, a la aceptación de los deseos de la mayoría, entendiendo que no siempre nuestros gustos o preferencias son los mejor valorados por el resto de la comunidad.

El centro se llama Dolli Einstein Haus, y se encuentra en Pinneberg, al norte de Alemania. Desde hace ya algunos años está siguiendo este novedoso método y este año ha conseguido el certificado de “primera escuela infantil democrática”. Tal ha sido su éxito y aceptación entre los padres, que otros centros escolares se han lanzado a seguir sus mismas normas.

Asamblea de niños en la guardería

Niños que participan en la toma de decisiones de la escuela

Aunque a priori pueda parecer que el poder lo ostentan los niños y los adultos son meros cumplidores de las normas que dictan los peques, en realidad, y según sus creadores, en estas escuelas existen muchas más leyes de las habituales ya que se siguen los mismos patrones que una democracia estatal, con su constitución y legislatura siempre presente.

Lo que sí han advertido los padres es que los niños, aunque no imponen sus deseos en casa, sí son capaces de negociar y debatir sobre aquello que más les conviene o no.

La Constitución en la que se basa este método educativo gira en torno a siete pilares fundamentales:

  • Tengo el derecho a dormir.
  • Decido qué quiero comer y qué cantidad.
  • Decido con qué juego.
  • Decido dónde me siento.
  • Puedo expresar mi opinión siempre que lo desee.
  • Decido con quien quiero abrazarme.
  • Decido quién quiero que me cambie el pañal.

Vía y foto | Hamburger Abendblatt
Foto | El porvenir

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *