15 enero 2016 Juguetes y juegos

Tree Change Dolls

Imagino que seremos pocos los padres y madres que no hayamos mantenido en algún momento un pequeño debate acerca de cómo algunas de las muñecas actuales podrían estar influenciando a las niñas mediante unos estereotipos de belleza que corresponden más bien al mundo adulto. Bratz súper maquilladas, Monster High delgadísimas, Barbies con taconazos de infarto, … nada que no sepáis.

Por mi parte, pues la verdad es que nunca he sabido cómo posicionarme: tengo niño y niña, el varón tuvo sus tentativas de jugar con carritos de paseo y muñecos cuando tenía muy corta edad, pero a partir de los 4, dejó de interesarse hasta por los muñequitos de Playmobil; en cambio la niña, ¡uf! tiene tantas muñecas de todos los tipos (compradas, regaladas y de segunda mano) que en su habitación se podría filmar un largometraje con ‘actores principales y secundarios’. Cuando era muy pequeñita me resistía a que tuviera otros que no fueran muñecos bebé y muñecas de trapo, hasta que alguien le regaló la primera de las otras, y la verdad su aspecto no es para nada infantil.

¿Pero sabéis que? que es una niña que tiene unos intereses muy variados, incluyendo aficiones que a priori muchos no atribuyen a las chicas, así que dejé de preocuparme cuando vi que al menos de momento no influía en sus expectativas en cuanto a la imagen; además, las Pin y Pon, ganan por goleada, y con esas si que estoy tranquila. Y ahora sí, voy a contaros a qué viene todo esto, porque Sonia Singh, que es una mujer residente en Tasmania (Oceanía) ha dedicado los últimos meses a cambiar el aspecto de las muñecas que encontraba en mercado de segunda mano.

Las imágenes os dan una idea del trabajo realizado, y el vídeo explica un poco el proceso, ¡asombroso!

En el antes / después gana el después, o por lo menos a mí me lo parece: antes son caras exageradamente maquilladas, hasta el punto que a veces los labios pintados cubren esa parte del rostro entre la boca y la nariz, son demasiado sugerentes. ¿Y después? pues tienen el aspecto de producto típicamente infantil: caras lavadas, mirada inocente, ropa de niña …les ha modificado hasta el calzado.

Sonia tiene su propia empresa creativa después de un proceso que empezó cuando perdió su trabajo como comunicadora científica; su página en Facebook cosechó miles de ‘likes’ y la sorpresa inicial acabó en un reportaje para una cadena de televisión australiana. Bueno, acabar es un decir, porque el último paso que ha dado es vender sus muñecas a clientes de Reino Unido, Francia, Australia, Estados Unidos, Alemania y Nueva Zelanda; me alegro de que, además, sea una empresaria solidaria porque el 10 por ciento de las ventas ha sido destinado a Médicos sin Fronteras.

Además del éxito de la iniciativa, me gustaría resaltar el mensaje que se da a los niños y a las niñas: ‘sea cual sea el aspecto de tus juguetes, les puedes dar la vuelta y crear algo novedoso que te permitirá seguir jugando con muchísima ilusión’; y eso es muy bonito.

Página oficial | Tree Change Dolls

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