6 mayo 2015 Otros

Irse con desconocidos

JoeySalads es un chico muy simpático que tiene un canal en YouTube, y con un sencillo experimento ‘sociológico’ nos ha demostrado que ganarse la confianza de un niño pequeño es más fácil de lo que creemos. Resulta tan esclarecedor que hasta cuesta enfrentarse a la idea.

Al igual que otras madres o padres habéis hecho, les he hablado a mis hijos sobre los riesgos de aceptar regalos de desconocidos; he intentado también que entendieran que nadie les puede proteger más que papá o mamá (y según casos, la familia extensa), por lo tanto no debían marcharse con ningún hombre o mujer a ningún lugar, en ningún momento.

Quiero decir que los consejos de autoprotección son un tema presente en todas las familias: no queremos obviarlo, tampoco queremos asustar a los pequeños

Joey visita un parque infantil con un cachorro de perrito y se acerca a varias madres presentándose amablemente, y preguntándoles si creen que sus hijos aceptarían hablar con él, incluso irse con él. Tan seguras están las mujeres con las que habla, que todas le cuentan que sus pequeños saben que no pueden hablar con desconocidos.

Christy Dzikowicz trabaja en un centro canadiense de protección infantil, es quien nos hace caer en el primer error de planteamiento: los padres nos centramos mucho en presentar los desconocidos como un peligro (potencial), y no ofrecemos consejos concretos mucho más valiosos.

Así, se le puede poner ejemplos a los niños para que vean que hay personas que hacen daño a los peques, y a tal fin intentan alejarlos de la vista de sus cuidadores. Así: salir del parque para ir a ver una supuesta camada de gatitos, o para que tal o cual persona (a la que probablemente no conozcan, o lo hagan sólo de vista) les de un montón de golosinas, es una práctica desaconsejable. Pero es necesario repetir los mensajes muchas veces para que hagan su efecto.

Pero vuelvo al desarrollo de la acción que veis en el vídeo: Joey se acerca a cada niño, tras haber hablado con su madre y se dirige cordialmente a ellos con un lenguaje muy cercano, agachándose incluso para facilitar el contacto visual. Les pregunta si les gustan los cachorros, les enseña el suyo (una monería por cierto) y … cuando menos te das cuenta ya se va con el niño de la mano.

¿Cómo puede ser? las madres no dan crédito, yo tampoco. La cuestión es que además de los consejos de autoprotección que vamos dando paulatinamente, y adaptando en lenguaje a la edad de los niños, podemos ir asumiendo que cuando son muy pequeños (hasta los 7 aproximadamente) es mejor que no les perdamos mucho de vista.

Poco a poco aprenden a expresarse con asertividad, desarrollan criterio, preguntan a los padres la conveniencia de tal o cual acción, crecen y con ello maduran

De todas formas, se producen más secuestros por parte de uno de los progenitores, que por desconocidos, pero no deja de ser interesante la forma en que Joey nos alerta sobre el riesgo.

Vía | Vcsh6
Foto | Flickr-chefranden

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