7 diciembre 2011 Crecimiento, Opinión, Psicología

La exploración de los genitales forma parte de su desarrollo

Todos sabemos el papel tan importante que tienen los sentidos para el desarrollo de los bebés y los niños. Desde recién nacidos utilizan el tacto para relacionarse con los demás, es una manera de conocer su entorno. De la misma manera es normal, como ya explicó en otro artículo nuestra compañera Leticia, que necesiten tocar su cuerpo para conocerlo. Pero, lamentablemente, no solemos actuar igual cuando se trata de que reconozcan sus genitales que cuando descubren donde tienen la nariz o los ojos.

Entre el año y los dos años, los niños descubrirán sus genitales y puede que algunos se den cuenta de que eso les da placer. Si es así, continuarán haciéndolo y en algunos llegará a producirse masturbación. Entre los 3 y los 5 años empieza la etapa en la que comienza a tener curiosidad acerca de la sexualidad. Puede que empiece a hacer preguntas a los adultos o que él mismo relacionándose con otros niños descubra las diferencias entre los dos sexos.

En el caso de que los niños se exploren unos a otros no hay que olvidar que es una etapa del desarrollo del niño por la que deben pasar para conocerse a sí mismos y relacionarse con los demás en el futuro. Los adultos somos los únicos que les ponemos connotaciones sexuales a todo lo que tiene que ver con los genitales. Es cierto que nos sentimos incómodos al ver a un pequeño tocándose pero no hay que buscarle tres pies al gato. Lo hacen porque les gusta y tienen curiosidad, nada más. El adulto puede ignorarle o decirle que esas cosas solo se hacen en la intimidad. Si es en el cole donde suele tocarse el maestro puede intentar distraerlo con otras actividades pero nunca reñirle o castigarle delante de sus compañeros.

Sin embargo, aunque sea algo normal, debemos enseñarle algunas pautas de comportamiento en este aspecto. Cuando se trate de preguntas habrá que darle respuestas acordes a su edad y su capacidad de entendimiento, pero siempre procurando decirles la verdad. En cuanto a los tocamientos a sí mismos, les enseñaremos a que se trata de algo íntimo y que debe hacerse en su cuarto, por ejemplo. En el caso de que el niño haya sido pillado explorando a otros niños, habrá que enseñarle que no hay que tocar las partes íntimas de los demás. Para saciar su curiosidad podemos alentarle a ver cuadernos sobre el cuerpo y enseñarle las diferencias. Nunca deberemos calificar sus actos como algo malo ni tampoco debemos regañarle delante de otros niños.

Vía | Ucsfchildcarehealth
Foto | Pintardibujo

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