28 mayo 2017 Salud

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La exposición a temperaturas elevadas, sobre todo durante una intensa actividada física y en condiciones de humedad alta, puede provocar:

  • Golpe de calor: al sudar, se impide la dispersión del calor, y, en consecuencia, se eleva la temperatura corporal enormemente, corriéndose el riesgo de que el sistema nervioso sufra daños graves.
  • Agotamiento por el calor: el efecto de una rápida disminución de agua y sales debido a una sudoración intensiva.
  • Calambres por el calor: no suelen ser peligrosos, pero son la reacción más frecuente a un calor excesivo.

Como los pequeños sudan poco (y dispersan poco calor) se hallan más expuestos a los trastornos causados por el mismo, los cuales ocurren, sobre todo, durante la permanencia en países de clima tropical y subtropical, y con menor frecuencia en los de clima templado. En verano, debe ponerse más atención en no dejar al niño dentro de un coche parado al sol, porque podría originar graves consecuencias para su salud.

¿Cómo se manifiestan?

Los golpes de calor o de sol aparecen de repente. La piel se calienta, se produce un enrojecimiento general y se seca (no parece haber sudor). La fiebre supera los 40º. El niño muestra confusión, pérdida de conocimiento, convulsiones y, posteriormente, estado de shock.

Para reaccionar adecuadamente, debemos pedir ayuda de forma inmediata. Tras llevar al niño a un lugar seco y desnudarle, enfriarle rápidamente con una esponja empapada en agua o con compresas, poniendo énfasis en ingles y axilas. Si se ha desmayado, sumergirlo en agua fría. Si, por otro lado, está consciente, procurar darle a beber agua muy fría.

El agotamiento por el calor aparece poco a poco. La piel está pálida, fría y muy sudada. No hay fiebre, pero sí aparecen vértigos, sensación de desmayo y debilidad general.

Hay que beber siempre agua, incluso aunque no se tenga sed

Se ha de llamar al médico en cuanto aparezcan los primeros síntomas. Al igual que con los golpes de calor, llevar al niño a un lugar fresco y seco. Taparle con ropa fresca y húmeda. De igual modo, le daremos la mayor cantidad de agua posible.

Los calambres por el calor se extienden por las extremidades (pantorrillas y muslos, generalmente) y por el abdomen. No aparecen síntomas de fiebre.

En esta situación, no es necesario llamar al médico ni acudir a urgencias. Lo único que deberemos hacer es hacerle tomar la mayor cantidad de agua posible.

Tengan presente que los fármacos contra la fiebre no surtirán efecto.

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Prevención

Si se vive, o viaja, en climas muy cálidos y húmedos:

  • Procurar que el niño desarrolle una actividad física moderada, sobre todo, durante las horas más cálidas del día. Si debe desarrollar un ejercicio físico intenso, hacerle tomar mucha agua (cuando el esfuerzo se prolonga más de una hora, las soluciones de glucosa y sales minerales han de preferirse al agua).
  • Ponerle ropa ligera de fibras naturales (como, por ejemplo, hilo o algodón) y cambiársela si la tiene impregnada de sudor.
  • No dejar que permanezca expuesto durante mucho tiempo a la luz directa del sol. Ponerle un sombrero de ala ancha.
  • Darle de beber con frecuencia y en cantidad, aunque no aparezca sed (si aparece sed, ya estará deshidratándose).

Si se va en coche y hace calor:

  • Utilizar cortinillas contra el sol.
  • No dejar al niño dentro de un coche parado al sol.
  • Mantener siempre las ventanillas algo abiertas.
  • Darle de beber con frecuencia y en cantidad, aunque no aparezca sed (si aparece sed, ya estará deshidratándose).

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