13 marzo 2016 Educación

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Las actitudes que se tomen con respecto al niño durante la etapa infantil acarrearán consecuencias en la adolescencia. Cualquier detalle, por pequeño que sea, afectará al niño en mayor o menor medida.

Muchos padres se preguntan en qué punto comenzar con ‘esa charla’, que tanto cuesta iniciar. Mi respuesta: ‘esa charla’ no existe.

Las conversaciones sobre temas sexuales con los niños deben iniciarse desde temprana edad, y no mediante una conversación en la que se le diga de una vez todo lo referente a la protección, los embarazos y los cambios en la adolescencia. Ese tipo de extensos discursos no harán sino crear un sentimiento de rechazo en el niño hacia la sexualidad, las relaciones interpersonales y la misma adolescencia. No se crea un entendimiento así, ni se le enseña adecuadamente.

Primero, hay que definir su edad, y el lenguaje que se utilizará a diario con el infante en cuestión. Su curiosidad en esta etapa no tiene límites, y debemos ser capaces de responder a sus preguntas de la manera adecuada. Luego, hay que ir añadiendo conocimientos, de manera que él sea el que venga a nosotros. Cuanto más sinceras y sin tabúes sean nuestras respuestas, más sentirá el niño que puede confiar en nosotros.

Si el niño tiene 5 años y pregunta: ”¿Qué significa dar a luz?”, nuestra respuesta debe ser ”significa que una mamá va a tener un bebé”. Con los años, podremos ampliar esa información, utilizando un vocabulario adecuado. Si tiene 9 o 10 años, podremos explicar que ”significa que, después de nueve meses creciendo en el útero de su mamá, el bebé estará preparado para nacer por la vagina”.

Hay padres que se escandalizarían por esto, pero tengamos presente que la adecuación del vocabulario entre los 5 y los 10 años es crucial. Cuando esté a las puertas de la adolescencia, el niño debe saber los tecnicismos y cómo se les llama a las diferentes partes de su cuerpo, por lo que palabras como ‘vagina’, ‘vulva’, ‘glande’ o ‘semen’ deben formar parte de sus conocimientos.

Si en algún momento dudáis o no sabéis buscar la palabra adecuada para explicarle un tema, solicitadle al niño buscarlo juntos, ya sea en un libro o en internet, o preguntad a un segundo adulto. Eso establecerá un nuevo lazo de confianza, y le enseñará a este último que puede recurrir a ti siempre que tenga alguna duda similar.

Cuanto más acerquemos a nuestros hijos al sexo, más preparados estarán de cara a los cambios que sufrirán en los años venideros.

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