1 mayo 2013 Entretenimiento, Manualidades

Máscara de belleza casera
Seguro que a mamá le encanta este regalo que vamos a hacer con nuestras manos, y en tan solo un rato. A todas las mujeres nos gusta sentirnos guapas y, para ello, tenemos que conseguir descansar. Pero pocas son las mamás que, teniendo niños pequeños, pueden relajarse totalmente, así que una buena idea es que nuestro regalo, para el Día de la Madre, vaya encaminado hacia el descanso.

Y ¿qué te parece esta divertida máscara de belleza? Seguro que a mamá le encanta, además tiene habilidades relajantes porque puede meterla al microondas, que se caliente un poquito dejar que las bondades de la naturaleza hagan el resto. ¿Quieres saber cómo se hace?

Los materiales que vamos a necesitar son los siguientes: un trozo de tela de raso de un bonito color brillante (en este caso hemos elegido el rosa), un trozo de tela de lana o franela, un trozo de goma elástica, otro trocito de puntilla, piquillo o cinta de raso para adornar el borde y unos centímetros de fleco para los ojos. Para el relleno vamos a buscar unas pocas semillas de linaza y unas hierbas aromáticas como lavanda, tomillo, espliego…

Lo primero que vamos a hacer es un patrón con un cartón del tamaño de la máscara (aquel que veamos que se puede ajustar bien a la cara de mamá). Después lo dibujaremos en las dos telas, la de raso y la de franela, y las cortaremos, la de franela un poquito más pequeña. El siguiente paso será adornar la tela de raso. Le pondremos alrededor de la máscara la puntilla o el piquillo, pegado con cola especial de telas. Y los flecos formando los ojos cerrados.

Ahora vamos a pegar la parte de abajo de la máscara que es la tela de franela. Primero vamos a pegar dos asas con la goma elástica para que mamá se la pueda ajustar a las orejas y, a continuación, pegamos el raso sobre la otra tela, dejando un hueco para rellenar. Por ese hueco, y ayudados de un embudo, vamos a meter unas cuantas semillas de linaza y unas cuantas hierbas aromáticas, a fin de que quede acolchado. Una vez bien relleno, pegamos el hueco. Ahora solo queda que mamá lo ponga un poquito al microondas (solo un poquito) y sentirá como el aroma a las hierbas y ese dulce calor, hace que se relajen todos sus músculos.

Vía | Spoonful (en inglés)

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