19 agosto 2017 Crecimiento

Un buen momento para recuperar energías

La siesta es muy importante para nuestros niños, hoy te contaremos los motivos. Tomarse una siesta es, para mucho, un momento sagrado para poderse relajar. Sabemos que es una costumbre que nos acompaña desde hace miles de años, el término proviene de la expresión ‘hora sexta’ que empleaban en la Antigua Roma para denominar al período entre las 14 y las 16 horas. En ese espacio de tiempo se dedicaban a descansar.

Gracias a la siesta el cerebro de las personas toma un breve descanso. Generalmente se toma después del almuerzo, cuando el organismo está realizando la digestión.

Seguramente a tu niño pequeño le gustará tomarse una siesta después de comer o de una jornada con muchas actividades. Para los pequeños el sueño es tan importante como su alimentación. Así podrán renovar sus energía y relajarse al mismo tiempo.

Gracias a la siesta el cerebro de las personas toma un breve descanso.

Aprender a observar a los niños buscando algunas señales de que tiene sueño es fundamental. En algunos casos los niños se pondrán más quietos, perderán interés por los juegos, pedirán acostarse o estarán más irritables. Ante estos síntomas es muy importante no dejar pasar mucho tiempo para acostarle, si el pequeño está realmente muy cansado seguramente le costará más conciliar el sueño.

Para que la siesta sea efectiva se tendrá que establecer como una rutina en cuento al horario, al ambiente. Es muy importante crear un ambiente que invite al descanso, la habitación deberá estar silenciosa, con una temperatura agradable. En el caso de que los niños tengan la costumbre de dormirse con un peluche o una mantita determinada por la noche, a la tarde deberemos repetir la rutina, así se estimulará más rápidamente el hábito.

Algunos peques disfrutan ser inducidos al sueño mediante alguna música tranquila, así sabrá que es la hora de la siesta.

Sabemos que cada niño es diferente y reaccionará de manera distintas a la hora de tomarse una siesta. Algunos niños tienen la costumbre de tomarse varias siestas de no más de media hora a lo largo del día, otros solo una que tiene una duración de entre una y dos horas.

Es muy importante que el niño sea educado para que el hábito sea efectivo y sano. Es muy importante fijar un horario y mantenerlo a lo largo del tiempo. La habitación no deberá estar del todo oscura, dejar apenas un poco de luz en el interior, de esta manera lograremos que el niño aprenda a diferenciar la siesta del sueño de la noche.

La siesta tendrá que tener una duración en base a la edad. Si tienes dudas al respecto recuerda que lo mejor siempre es consultar con su médico pediatra.

Vía | Kidshaelth
Foto | Pixabay – Smengelsrud

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