13 marzo 2014 Actualidad, Educación

Telefonos moviles solo para mayores

Desde hace unos días una fotografía está recorriendo, y revolucionando, Facebook. Es una página de un libro de texto de 5º de primaria donde se habla del “lenguaje del móvil”.

En la fotografía en cuestión, que podéis ver más abajo, podemos observar algunas “normas básicas que tiene” este lenguaje: “se suprime la h“, “Si hay muchas consonantes, te imaginas las vocales (kdmos? = ¿quedamos?)“, etc.


Nada nuevo bajo el sol, en efecto. El “revuelo” viene porque muchos se han sentido indignados de que este lenguaje aparezca en un libro dedicado a la instrucción lingüística de nuestros hijos. Lo que yo me pregunto, como padre y como filólogo, es ¿qué tiene de malo?

¿Incultura o evolución? El lenguaje en los mensajes teléfonicos

Vayamos por partes. El lenguaje no es algo inmóvil, estático. Muy al contrario es un ser vivo que evoluciona y crece con el devenir del tiempo. A pesar de lo que cree la mayoría de la gente, la Real Academia de la Lengua no dicta las normas sobre cómo debemos hablar, si no que se “limitan” a constatar un cambio que, con el paso de los años, los hablantes han determinado que es el más cómodo o el más idóneo. Aquí podríamos hablar de conceptos lingüísticos como la “economía del lenguaje”. La RAE espera pacientemente una considerable cantidad de años hasta que ve que determinado cambio (fonológico, semántico o sintáctico) está asentando entre “el pueblo” de forma que ya nadie podrá eliminarlo. Es entonces, y solo entonces, cuando los académicos deciden reflejar este cambio en el Diccionario o en la Gramática de la Academia.

Segundo punto ¿De dónde viene este “lenguaje del móvil”. No hace tanto tiempo que no existía WhatsApp. En los teléfonos móviles anteriores a los actuales smartphones, aunque con conexión a internet, usábamos los mensajes de texto (sms) para comunicarnos. Esos mensajes no eran gratis, si no que cada uno costaba una considerable cantidad de dinero y, además, tenían un número limitado de caracteres (incluyendo signos de puntuación y espacios). Fueron los adolescentes los que, para ahorrar tiempo (y algo de dinero), comenzaron a eliminar letras para decir lo mismo en menos espacio. Como todos los cambios, los “adultos” rechazábamos ese lenguaje… Y ese lenguaje sigue viviendo a pesar de nuestras protestas. Ciertamente, ese no es el motivo por el que la utilicen ahora, ya que con las modernas aplicaciones de mensajería instantánea por internet no existe ese problema.

Lo que quiero decir es que nadie, repito, nadie de nosotros puede decir que este “lenguaje del móvil” sea incorrecto. Que no nos guste, puede ser, pero será el tiempo (e, insisto, los hablantes), los que determinarán cómo se escribe/lee/habla en la calle. Me extraña esta indignación surgida por un libro de texto actual cuando, como podéis ver existen varios ejemplos desde hace varios años:

El ejemplo en inglés es de “Business English in a Global context Best Practice Elementary”… Inglés comercial, señores (2007).

¿Incultura o evolución? El lenguaje en los mensajes teléfonicos

El segundo es uno de los muchos ejemplos de “Diccionarios de mensajes para móviles” del año 2001.

¿Incultura o evolución? El lenguaje en los mensajes teléfonicos

Como reflejo (sesgado) de la sociedad que es Facebook, según dónde encontremos esta fotografía podremos encontrar opiniones totalmente airadas del tipo “Es la degradación de la lengua” o “suicidio lingüístico” y, por el contrario, “Yo escribía así para coger apuntes. Es comodidad”.

Aunque creo que, si somos algo objetivos, podemos discernir varios temas diferentes en esta “disputa”.

Comencemos con el más evidente, pero no necesariamente el que más nos deba preocupar: ¿se debe enseñar este “lenguaje del móvil” en el colegio? La respuesta, sencillamente, es no. Ahora bien, tampoco debemos rasgarnos las vestiduras. Por supuesto que debemos escribir y hablar bien. Por supuesto que no es necesario mostrar este lenguaje en los libros de texto ¿pero acaso los infantes de hace décadas necesitábamos conocer el “lenguaje periodístico”? ¿Para qué? Pues, como en el caso que nos ocupa, para constatar una realidad que, estemos o no de acuerdo con ella, existe y, como hemos visto, desde hace varios años.

Ahora bien, llegados al punto de relativizar este hecho que, quiero insistir, no es tan grave, opino que lo que debería hacerse es no enseñar, si no mostrar este lenguaje. Es decir, no debería ocupar parte del temario, con sus ejercicios y, posiblemente, siendo parte de un examen. Nadie (ni los niños ni los jóvenes) deben aprender un lenguaje que no es oficial. ¿Qué quieren mostrarlo en el temario como parte de la realidad actual? De acuerdo, pero sin pasar de ahí. Si el “lenguaje del móvil” tiene que sobrevivir, sobrevivirá, se aprenda en las clases o no. Recordemos que el español, el catalán y las demás lenguas romances no provienen del latín académico que estudiamos actualmente, si no del latín vulgar que se hablaba en las calles de cada región del Imperio Romano, todas diferentes.

Segundo tema que me parece más preocupante y, me temo, significativo de lo que está pasando en nuestra sociedad. Recordemos, quinto de primaria, 10 años… ¿nuestros hijos de 10 años ya poseen un teléfono para poder conocer y utilizar comúnmente este lenguaje? ¿Cuál es la edad mínima para que un niño tenga un smartphone?

Los que me leéis sabéis que soy un gran aficionado a las tecnologías, que poseo varios ordenadores, smartphones, tablets y algunos gadgets menos usuales. Mi hijo pequeño, de 8 años, es un nativo digital: como todos los padres sabemos, parece que nacen sabiendo manejar estos aparatos. En casa, y con las debidas medidas de seguridad, mi hijo maneja tanto teléfono como Tablet, como ordenador (con o sin internet), etc. Pero ¿necesita mi hijo un teléfono? Ya hablamos de este tema en El Blog Infantil varias veces, y también sé lo que muchos pensaréis: “yo prefiero tener a mi hijo localizado” “algunos niños están solos cuando llegan a casa porque los dos padres trabajan…” Excusas.

¿Incultura o evolución? El lenguaje en los mensajes teléfonicos de nuestros hijos

Todos los padres de adolescentes sabemos que el teléfono no sirve para “controlar” dónde está nuestro hijo o hija… “no lo he oído”, “no tenía cobertura”, “me he quedado sin saldo” son las excusas más comunes que oiremos cuando les preguntemos por qué no han cogido el teléfono cuando les hemos llamado. Si ellos no quieren (ya sean adolescentes o incluso más pequeños), no podremos localizarles (ni siquiera activando el rastreo por GPS, que igual que lo activamos los padres, lo pueden desactivar ellos). Así que no nos engañemos a nosotros mismos: si nuestro hijo nos pide insistentemente un teléfono “porque es el único de clase que no lo tiene”, reconozcamos que no se lo compramos porque lo necesite, si no para que nos deje tranquilos.

Conclusión. La pregunta no es si está bien o mal que este lenguaje aparezca en un libro de texto de nuestros hijos. La pregunta es ¿utilizan los niños de 10 años este lenguaje? ¿Poseen ya a esa edad un teléfono? ¿Por qué? ¿Quién se lo ha comprado? Que no deberían enseñar ese tema en el colegio, podemos discutirlo. Que un niño o niña deban llevar un teléfono no es objeto de discusión. Reconozcámoslo.

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