17 abril 2010 Educación, Entretenimiento, Juguetes y juegos

Juegos para conocer más sobre el oído
Que una imagen vale más que mil palabras no es un dicho sólo aplicable a la tele o el cine. Cuando nuestros niños aprenden nuevos conceptos es bueno intentar ponerles un ejemplo práctico para que deje de ser algo abstracto. Los museos de ciencia interactiva son perfectos para este fin, pero en casa podemos reproducir algunos experimentos y pasar un buen rato.

El sonido llega al cerebro a través del oído, que se encarga de transformar las ondas sonoras en vibración y posteriormente en impulsos nerviosos que son los que puede interpretar el cerebro. Una parte muy importante del proceso es el tímpano y podemos reproducirlo facilmente en casa. Necesitareís un bol o cualquier recipiente grande, papel film (plástico de cocina para envolver alimentos), un puñado de arroz crudo y una bandeja de horno o algo que consiga un ruido estridente.

Coloca el film sobre la boca del recipiente, como si se tratara de un tambor casero. Procura que quede muy tirante y sobre él pon los granos de arroz. Con la bandeja provoca un ruido fuerte, explosivo, cerca del bol y verás como saltan los granos de arroz sin haberlos tocado. Las ondas sonoras han chocado contra el film que ha actuado como un tímpano, transformándolas en vibraciones que han hecho saltar el arroz.

Otra forma de jugar con los sonidos y el oído es hacer distintos sonidos para que los identifique alguien con los ojos tapados. Es un buen entretenimiento en una fiesta infantil, a ver quien adivina más ruidos. Puedes usar monedas o arroz dentro de un bote, un libro para cerrar, las palmas, un globo de chicle, etc. También son interesantes los juegos de orientación. Un niño con los ojos tapados se pone en el centro de un grupo de personas y una de ellas dice su nombre o provoca un ruido. El del centro tiene que tratar de identificar desde donde le ha llegado el sonido. Podeís probar lo mismo tapando los oídos alternativamente, y los niños comprobarán que es más fácil orientarse si funcionan los dos.

Vía | Neuroscience for kids (en inglés)
Foto | Flickr-Schani

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