18 enero 2016 Juguetes y juegos

Futbolín

El vídeo que veréis más abajo ha dado la vuelta el mundo durante las últimas semanas: unos niños de Cabo Verde juegan con un futbolín artesanal. La sencillez del juguete contrasta con los excesos que nos permitimos (y permitimos a nuestros hijos) en Navidad y Reyes Magos; pero también contrasta la creatividad de esos pequeños con la incapacidad de la mayoría de niños occidentales, de estar 15 minutos sin decir ‘me aburro’. Crecen rodeados de objetos materiales y (muchas veces) faltos de la presencia de los padres, y cuanto más tienen, más se aburren, es de lo más llamativo.

¡Qué pocos juguetes tenía yo cuando fui niña!, y aún así, mis padres intentaron superar sus propias carencias anteriores con esfuerzo económico. Ellos construían coches y muñecas con materiales de reciclaje (ríete tú de los talleres de aprovechamiento que dan en las escuelas), nosotros tuvimos bicicletas nuevas y juegos de construcción, aunque a decir verdad en aquella época nos aburrían los juguetes de la misma forma que lo hacían los columpios. Si no encontrábamos ocupación la inventábamos, porque teníamos pocas cosas pero mucha imaginación, y parte del pequeño mundo que nos rodeaba a nuestra disposición, para hacer cabañas o buscar piñones.

En esta parte del mundo que creemos desarrollada, los padres nos creemos en la obligación de potenciar las habilidades de nuestros hijos desde que nacen; en otros lugares, son los niños los que aprenden a su ritmo, y buscando la forma de satisfacer las necesidades. No sé qué prefiero, la verdad: por una parte en casa procuramos evitar los excesos, por otra parte es normal que quieras ahorrarles algunas incomodidades, pero ¿serán capaces de buscarse la vida en el futuro? ¡si hasta los juguetes juegan solos, sin mediar acción por parte de los pequeños!

não reclama da vida, seja criativo.

Posted by Ary Spínola Dos Reis on dissabte, 26 / desembre / 2015

El vídeo ha sido publicado en Facebook por un hombre llamado Ary Spínola que vive en Cabo Verde, acompañado de la siguiente leyenda: ‘no se queje de la vida, sea creativo’

Me quedo con el consuelo de haber hecho cocinitas con cajas de fresas cuando fueron muy pequeños, de que hayan sufrido frustraciones por carencias materiales, y de que en algunas épocas pasen más tiempo en la calle que con un mando en la mano. Lo demás quizás se asemeje a lo que les ocurre a otros niños: una incapacidad aunque sea parcial, de valorar adecuadamente aquello que poseen.

Vía | Ary Spínola dos Reis

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *