16 agosto 2017 Alimentación

truco para comer verdura

Una de las grandes peleas que tenemos los padres a la hora de alimentar a nuestros hijos, es la de ofrecerles una dieta variada en la que las verduras y las frutas sean las reinas. Pero ¿qué extraño suceso ocurre con este tipo de alimentos que los niños los rechazan, casi de forma habitual?

A pesar de contener nutrientes esenciales, que se pueden cocinar de mil formas y que existe tanta variedad que es imposible rechazarlas todas, las verduras se han convertido en las grandes enemigas de cualquier plato infantil. Es así como los padres debemos inventarnos mil trucos para “disfrazarlas” entre sus platos favoritos, asegurándonos de que siguen presentes en la alimentación de nuestros niños. Pero ¿por qué ese rechazo y cómo solventarlo? Un estudio realizado en Australia nos puede ofrecer el truco perfecto.

Las verduras por piezas y no en trocitos

La forma de presentar los alimentos en el plato resulta ser fundamental para que sean aceptados. Ésto no solo les sucede a los niños, también los adultos caemos en el impacto que producen los alimentos a nuestra vista, para después dejar que entren a nuestro estómago.

Los niños necesitan que los padres también coman verduras para aprender de su ejemplo

Pero más allá del diseño espectacular, novedoso o impactante que nos ofrezca el plato, está otro mucho más sencillo que ha sido descubierto en la Universidad de Deakin, en Melbourne, Australia. Se trata de presentar a los niños la verdura en una pieza, y no a trocitos.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores tomaron como muestra a 72 niños de la escuela primaria y se les ofreció, para comer zanahorias durante dos días. El primer día se les entregaron las zanahorias peladas y en piezas enteras. El segundo día, la misma cantidad pero, en esta ocasión, las zanahorias cortadas a cuadritos. En ambos casos se les dieron 10 minutos para comer cuánto quisieran.

De las dos opciones que se les ofrecieron a los niños, la más elegida fue la primera, cuando la zanahoria se les presentó entera. Además de comer mayor cantidad, también lo hicieron durante más tiempo. De hecho, según comprobaron, comían del 8 al 10 por ciento más de verdura que si se les daba en trocitos más pequeños.

familia comiendo junta

Nuestro ejemplo, la mejor enseñanza

Los investigadores creen que esto se debe a una teoría anterior en la que nuestra mente asocia la pieza entera a la cantidad que se debe tomar, por lo tanto estamos más predispuestos a tomarla, sabiendo que hay un final. Mientras que en el caso de los trocitos, son un número indefinido que nuestra mente rechaza.

Este mismo truco lo podemos emplear en sentido contrario. Una tableta de chocolate, por ejemplo, cortada a trocitos, resulta menos apetecible que la pieza entera.

En cualquier caso, y aunque puede resultar un truco infalible, otro gran error que solemos cometer los padres es no enseñarles con el ejemplo. Comer todos juntos, alimentándonos adecuadamente, puede ser la mejor forma de educar en una buena nutrición.

Vía | Infobae
Fotos | Los Andes y Bien me sabe

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