22 marzo 2017 Crecimiento

La importancia de tener una mascota

Las mascotas pueden ser grandes aliadas a la hora de mejorar la inteligencia emocional de nuestros niños. Tener una mascota implica muchas responsabilidades, pero los beneficios serán muy grandes. Los pequeños comenzarán a tener tareas relacionadas a su cuidado y se sentirán acompañados.

Aquellos niños que se crían junto a la compañía de una mascota tienen más sentimientos de amor, compasión y una mejor autoestima. Además se pueden desarrollar mejor en otros ámbitos, por ejemplo, saber lo que se siente frente a la muerte de un ser querido o saber que los animales viven menos tiempo que los seres humanos.

Si bien las mascotas más comunes son los perros y los gatos existen otros animales que podrán ser muy buenos, como un hámster o un conejo, ellos también podrán enseñarle a los pequeños a tener responsabilidades. Así los niños comenzarán a entender que sus nuevos amigos necesitarán de ciertos cuidados en su vida, como ser alimentados, realizar una limpieza de su espacio, tener agua, etc.

Aquellos niños que se crían junto a la compañía de un perro tienen más sentimientos de amor, compasión y una mejor autoestima.

Las pequeñas responsabilidades que se adquieren día a día generarán que los niños tengan sentimientos de compasión, un valor que en la actualidad parece haber entrado en desuso. Los niños tendrán una gran gratificación cuando hayan cumplido las tareas del día y verán que, de alguna manera, sus mascotas les agradecerán.

Un punto muy importante para tener en cuenta es a qué edad traeremos una mascota. Pensemos que antes de los tres años de edad los pequeños no tendrán la posibilidad de tomar decisiones y no llegarán a diferenciar con claridad una mascota de uno de sus juguetes. Cuando los niños pasan los cuatro años de edad podrán encargarse de ciertas tareas simples y fáciles de realizar, por ejemplo, darles de comer o limpiar su casita. En un comienzo seguramente necesitarán de la ayuda de un mayor pero, lentamente, irán tomando autonomía.

A partir de los cuatro años se aconsejan mascotas que no requieran mucha atención, como un hámster o un gato.

Al llegar a los seis años se podrá tener un perro ya que el pequeño comenzará a tener mayores responsabilidades como bañarlos, pasearlos, jugar con ello. Es necesario que los niños sepan respetar también a la mascota, los animalitos no siempre estarán dispuestos ni tendrán el humor para jugar.

Si después de un rato de juegos el perro se pone nervioso y comienza a dar pequeños mordiscos será buen momento de dejarlos y jugar cuando se haya tranquilizados, pero no les digan que los perros pueden morderlos ni que su mascota es mala por hacerlo. No es aconsejable dejar al pequeño solo con el perro mientras están jugando, pensemos que aún es un niño y no tendrá la suficiente res

Vía | Hacer familia
Foto | Pixabay – Norm Bosworth

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