31 mayo 2017 Salud

La importancia de tratar el problema

El dolor de oídos en los niños es algo que no debemos desestimar, si el pequeño se queja de molestias y dolores será importante llevarlo a un médico para una revisión. Si no tomamos cartas en el asunto el problema se podría complicar y tener efectos secundarios.

Su oído podrá estar tapado por diferentes razones, entre las que se destacan dos principales, en primer lugar el pequeño podrá tener cera en su oído o podrá tener su conducto auditivo externo taponado, la sensación puede ser molesta, en algunos casos puede llegar a doler.

Cuando el oído se encuentra tapado por fuera podremos ver que tiene cera retenida en su conducto, en el caso de que el moco se encuentre en el interior no se quejará mientras no haya infección, solo nos podremos dar cuenta que tiene una reacción menor ante los distintos estímulos sonoros.

En el caso de que se haya descartado que tenga un tapón de cera deberemos consultar con el médico.

Qué hacer frente a un oído tapado

En el caso de que se haya descartado que tenga un tapón de cera deberemos consultar con el médico, así evitaremos que se genere una otitis serosa. El profesional ayudará a que el oído drene de manera natural.

Es normal que después de un resfrío el pequeño tenga sus oídos taponados. La nariz y el oído se encuentran conectados por medio de un conducto denominado trompa de Eustaquio. Al resfriarnos la mucosidad nasal pasará por el conducto acumulándose en el oído medio, detrás del tímpano. En otros casos podrá pasar que la propia inflamación del conducto genere que quede obstruido y se tiene la sensación de tener el oído tapado. Los pequeños con adenoides grandes podrán sufrir con mayor frecuencia de este problema.

En otras oportunidades escucharemos que su oído está tapado por tener líquido detrás del tímpano, en este caso se trata de una mucosidad que es fabricada por el propio organismo. El problema se genera cuando se queda acumulado sin tener la posibilidad de drenar de forma espontánea por la obstrucción de la trompa de Eustaquio. Será un otorrino el que se encargará de notar su presencia y aconsejarnos acerca de que tratamiento es mejor realizar.

En el caso de los niños no existe un tiempo para esperar que, después de un resfrío, el oído se destape. Va a depender del grado de disminución auditiva que se genere y si estamos frente a un problema de un solo oído o de los dos.

En los casos más comunes esto unicamente generará una disminución auditiva, pero en algunos casos el líquido acumulado podrá convertirse en un caldo de cultivo para desarrollar una otitis media aguda, con dolor e infección del oído medio.

Vía | Cecchin
Foto | Pixabay – Bohen

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