3 agosto 2012 Actualidad, Salud

La reacción suele producirse cuando se trata de una segunda picadura

Durante el verano las picaduras de insectos se multiplican. A parte de que con el calor proliferan los insectos, también hay que sumar el aumento de salidas al exterior. Aunque las picaduras pueden afectar a personas de cualquier grupo de edad, los niños son más propensos.

Los pequeños tienen menos cuidado y suelen estar más en contacto con estos insectos ya que suelen estar al aire libre. Los bordes de las piscinas y el césped son lugares por donde prefieren estar los insectos, y los niños donde más están es en la piscina y tienen más costumbre de caminar descalzos por la hierba.

Según ha informado la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) el riesgo de padecer reacciones alérgicas por picaduras de insectos se dispara en verano y sobre todo en los niños. Un dato curioso que desconocía es que la reacción alérgica suele presentarse en los niños que en el pasado ya habían sufrido una picadura del mismo insecto.

Normalmente tras la primera picadura se produce un hinchazón en la zona y el niño queda sensibilizado al veneno. Pero si en la primera picadura se desarrolla alergia, la segunda puede tener consecuencias graves. Las picaduras de avispas y abejas son las que suelen provocar mayores alergias.

Según un estudio publicado en la revista “Allergy and Asthma proceedings” entre el 20 y el 32 por ciento de los niños que sufrieron una primera picadura llegarán a padecer anafilaxia tras una segunda. Por lo tanto debemos de intentar proteger a los pequeños de estos molestos insectos en la medida de lo posible. Pero si aún así no podemos evitar la picadura lo mejor es poner hielo sobre la zona para evitar la absorción del veneno e inmediatamente llevar al niño al servicio de salud más cercano.

Vía | La Razón
Foto | Flickr-Hini

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