26 diciembre 2015 Compras, Entretenimiento

Los drones no son juguetes

“Los drones no son juguetes”, pero a pesar de ello, dentro de su uso lúdico o recreativo, hay muchos padres, tíos o abuelos, que se empeñan en comprometer a los Reyes Magos para que los metan en ese paquete que llegará a su cita el día 6 de enero. Claro que… teniendo en cuenta que hay fabricantes que recomiendan su uso a partir de los 8 (otros, a partir de los 14) tampoco es de extrañar. Como sabéis, se trata de objetos teledirigidos que hoy por hoy tienen algunas utilidades al margen de las que se les otorga en operaciones militares: meteorología, entrega de objetos, etc.

Como decía, hay drones para entretenimiento, y su uso, está regulado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, desde dónde se especifican normas como ‘no superar los 120 metros, o la obligación de utilizarlos solo en zonas adecuadas (de aeromodelismo, o muy despejadas). La cuestión es: el año pasado cientos de peques estadounidenses recibieron su dron como regalo de Santa Claus; y podría ser que muchos progenitores españoles quieran imitar a los norteamericanos, pero ¿es adecuado?

Al pronto a mí se me ocurre una pega (y que conste que siempre me refiero a niños de más de 8 años): pilotar un juguete aéreo teledirigido es difícil, mucho más de lo que parece, probablemente no sea hasta los 12 cuando tengan la suficiente pericia y madurez para poder usar helicópteros y otros similares sin acompañamiento. Por supuesto que no dudo de las recomendaciones en cuanto a edad de uso, pero mi hijo ha tenido objetos voladores a los 7 y a los 9 años, en las dos ocasiones no sacó suficiente provecho y acabó cansándose; por otra parte, no es menos cierto que cada niño es diferente.

Los más jóvenes deberían entender la conveniencia de usar adecuadamente los drones, que sin duda divierten (aun no siendo juguetes), e incluso pueden ser aprovechados educativamente, pero siempre con prudencia.

Aspectos a tener en cuenta: evitando riesgos

  • Tal y como especifica la AESA, un dron siempre ser dirigido en lugares amplios, a ser posible sin obstáculos como árboles, glorietas, etc.
  • Evita los espacios concurridos; ¡y a las mascotas! a los perros les encanta perseguir objetos rápidos.
  • La responsabilidad última de un mal uso es de los padres; esa es una buena razón para supervisar a tus hijos.
  • Muchos niños adquirirán habilidades sorprendentes pilotando un dron, si tienen paciencia y reciben aliento de sus padres; pero lo primero es la seguridad, y el respeto a los demás.
  • Me explico: con un dron se pueden hacer fotos, pero la privacidad de los otros es indiscutible, por lo tanto evita que los utilicen para tal fin mientras sean pequeños; es demasiado fácil llegar a cualquier lugar con ellos, ello unido a un hipotético uso inadecuado de mensajería instantánea y Redes Sociales, podría ocasionar problemas serios

  • Los drones nunca podrán volar con uso recreativo en zonas urbanas.

Querría por último añadir que – para evitar sorpresas futuras – es mejor asegurarse de que hay piezas de recambio correspondientes a la marca de dron que se haya pedido, y que no te va a resultar difícil comprarlas. Y digo esto porque aunque he comentado que no son juguetes y tengo mis dudas sobre si son adecuados para niños, seguro que a muchos de vosotros la ilusión y / o tentación os puede. Y si tienes hijos menores de 10, desea que llegue ya montado, de lo contrario tendrás que hacer parte del trabajo.

Foto | Flickr-y.caradec

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