30 octubre 2012 Actualidad, Psicología, Salud

Estudio para la hiperactividad

Muchos son los estudios médicos que se han realizado en torno a la problemática de la hiperactividad en los niños. Pero si bien se van encontrando soluciones para controlar este trastorno, realizando seguimientos en su entorno o incentivando, tanto a las familias como a los centros escolares, para su detección temprana, poco, por no decir nada, sabemos de los sentimientos que albergan estos niños que, sin conocer las causas reales de su “mal comportamiento”, se ven abocados a una exclusión social que no terminan de entender.

Así el Reino Unido y Estados Unidos se han aliado para realizar un estudio en el que se puedan conocer esos sentimientos que padecen estos niños y que, posiblemente, puedan ayudar a superar y controlar, de modo más acertado, esas crisis en su conducta. Y es que el TDAH (el trastorno con déficit de atención con hiperactividad) es uno de los grandes desconocidos en el panorama médico mundial.

Este proyecto está integrado por entrevistas y seguimientos a más de 150 niños de ambos países y que han sido diagnosticados de esta enfermedad. De este modo se pretende llegar al interior del paciente para conocer cuales son sentimientos reales ante esta brecha que se abre en su mundo social. Y es que uno de los mayores problemas está en la detección precoz, algo que no se realiza de forma adecuada. Además los centros escolares no están preparados para identificarlo y tratarlo de forma adecuada, por lo que estos pequeños se ven abocados a una clara discriminación que no acaban de comprender.

Lo que sí se ha detectado, ya en la base del estudio, es que aquellos niños que están medicados son más capaces de llevar el control de sus impulsos, incluso aunque hayan dejado la medicación hace tiempo, ya que han sido capaces de desarrollar en su mente, ciertas estrategias para manejar su conducta, tomando mejores decisiones.

Pero al tratamiento farmacológico hay que añadirle, además, una serie de ayudas morales, terapias conductuales y ambientes de aprendizaje que les ayuden a entender y, por lo tanto, controlar sus brotes de hiperactividad siempre que sea necesario.

Vía | BBC Mundo
Foto | Cachorro Furioso

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