11 mayo 2016 Actualidad, Educación

pegar a los niños

Por desgracia todavía hay padres que siguen pensando que la violencia ha de formar parte de una buena educación, un azote, un cachete o cualquier tipo de golpe físico, es un arma utilizada contra la fragilidad e inocencia de los niños, consiguiendo, no sólo que reparen aquello que queremos cambiar, sino que tenga consecuencias, muy negativas, en su comportamiento futuro.

Así es como nos llega un estudio realizado por dos universidades de Estados Unidos a lo largo de cinco décadas, comprobando que aquellos niños a los que se les ha castigado han desarrollado un mayor impulso hacia la agresividad, convirtiéndose, en la mayoría de los casos, en seres antisociales, teniendo incluso problemas de salud mental y dificultades en su desarrollo cognitivo.

Las responsables han sido las Universidades de Austin y Michigan, en Texas, que han recopilado los datos de más de 160 mil niños a lo largo de cinco décadas. Hasta el momento es el estudio más completo que se ha realizado, y sólo se ha tenido en cuenta el azote, es decir, ese golpe (más o menos leve) que se da con la mano abierta en el trasero los brazos o las piernas, no se ha analizado otro tipo de violencia más grave.

Los resultados fueron especialmente claros, demostrando que eran muchos los perjuicios que se hallaban en el desarrollo de los niños, frente a ninguna parte positiva, ya que estaba demostrado que los pequeños no corregían ese mal comportamiento. Estos niños, que recibían azotes de pequeños, al llegar a adultos presentan problemas sociales, mentales, siendo más propensos para, al mismo tiempo, emplear la violencia a la hora de educar a sus hijos.

Vía | Muy Interesante
Foto | Pixabay – Grafyxxkoeln

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