1 febrero 2011 Libros para padres, Psicología

niño

Amy Chua escribió un polémico libro acerca de la rígida educación China. En su libro, recientemente publicado, cuenta la forma en la que educó a sus hijos, partiendo de que las madres orientales tienen un tipo de educación demasiado estricto.

Por otro lado asegura que la educación de los niños occidentales está basada en la autoestima y no en el esfuerzo personal.

Bajo su lema ‘Battle hymn of the tigre mother’ (himno de la lucha de la madre tigre) puso en el tapete un tema tan delicado como es la educación de los niños, y lo curioso es que el debate le traslado a otros ámbitos de la sociedad. De hecho, más de uno se ha empezado a preguntar si la rígida filosofía de los padres chinos es la causa de que ya se estén imponiendo a los Estados Unidos.

La autora del libro dice que uno de los fracasos más importantes de la educación es que uno a los niños los mima demasiado, como forma de compensar el tiempo que no se pasa con ello. Ella dice que les hacia repetir a sus hijas hasta el cansancio diferentes ejercicios, pero que siempre estaba ahí con ellas.

Amy no les permite a sus hijas ir a jugar a las casas de sus amigas, ni participar de juegos escolares, ni mirar televisión, mucho menos jugar con el ordenados. Sólo pasan horas tocando sus instrumentos musicales. Y lo que más llama la atención, no admite que sus pequeñas no tengan una calificación menos a 10, siempre deben ser las número uno.

Un columnista del The New York Times aseguró que ya muchos ven a esta escritora como una amenaza para nuestra sociedad, piensa que los modelos que ella propone limitan la capacidad creativa de los niños.

Dentro del libro podrás encontrar diferentes afirmaciones, que ella toma como la receta para convertirse en una madre tigre ejemplar. En un capítulo habla de la responsabilidad y dice: “Cuando los niños fallas en algo, en lugar de decirles que hay que trabajar duro, la primera cosa que los padres occidentales hacen es plantear un pleito”

Con respecto a la pérdida de tiempo asegura: “No estoy segura de que los occidentales tenga opción de elegir. Los padres sólo hacen lo mismo que hacen los demás. No se cuestionan nada. Simplemente repiten las cosas, que a los niños les has de dar libertad para que persiga su pasión, que no es más que dejarlo diez horas con Facebook, una total pérdida de tiempo”.

Y por último respecto a las diferencias opina: “Los padres chinos pueden ordenar a sus hijos que tomen una dirección. Los occidentales sólo pueden pedirles que intenten ser mejores”.

Vía | La Vanguardia
Foto | Flickr – Dreamflow

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