11 enero 2016 Entretenimiento, Salud

Hockey sobre hielo

La Academia Americana de Pediatría acaba de hacerse eco de un estudio publicado en Pediatrics, según el cual ‘la tasa de accidentes con resultado de conmoción cerebral en el hockey sobre hielo no es superior a la de otros deportes de contacto’; los datos se refieren en todo momento a población infantil, y responden a una creencia generalizada, según la cual el hockey es un deporte de riesgo.

Precisamente mi hija pequeña practica hockey (línea), no compite en club, pero juega en un equipo con niños y niñas de edades variadas; nunca he pensado que fuera más arriesgado que jugar a fútbol, o practicar artes marciales, lo hace porque así lo quiere, y nuestra tarea es facilitadora. Es verdad que desde fuera ves los partidos y la velocidad de vértigo (o casi) que alcanzan con los patines, y piensas ‘como lleguen a chocarse …’, pero en la práctica, con choque o sin él (que también hemos tenido de eso), si van lo suficientemente equipados, el riesgo se minimiza. También están los ‘pucks’ que no rebotan pero son duros, y en caso de que salgan disparados…; pero bueno, que yo vengo a hablaros sobre las conclusiones del trabajo mencionado.

Los investigadores del informe señalan el ritmo rápido que alcanzan los jugadores de este deporte, que colisionan muchas veces intencionadamente (con la intención de ‘quitarle el puck al otro’); también mencionan los encontronazos con resultados de golpes ‘cabeza contra cabeza’, y estos si que son más accidentales que adrede (aunque de todo hay). Se ha encontrado una tasa de 1,58 conmociones cerebrales para cada 1000 exposiciones tanto en entrenamientos como en partidos (pero mayoritariamente en estos últimos). Curiosamente, la tendencia se invierte respecto a otros deportes: en el hockey (sobre hielo) cuanto más pequeños son los niños, más conmociones cerebrales se observan; y por ejemplo, los datos recogidos para el fútbol aseguran que son los mayores aquellos que tienen más probabilidades de hacerse daño.

Lo cierto es que las edades observadas en el trabajo son superiores a las que tienen los niños de nuestros lectores, pero esto me sirve para insistir en la necesidad cuidar la seguridad en el deporte, centrándome en el hockey. En nuestro país se practica sobre todo hockey ‘en línea’ (con patines de ruedas), con lo cual la posibilidad de chocar contra la superficie del hielo es inexistente, no así que los jugadores colisionen accidentalmente o intencionadamente entre sí; tampoco los patines son afilados, pero siguen habiendo palos y pucks que pueden hacer daño. En una publicación de Kids Health se menciona como recomendación que los jugadores deberían calentar y estirar antes de los partidos, porque la actividad física a la que se someten los niños que optan por esta modalidad deportiva, es agotadora, pudiendo provocar tirones musculares y torceduras.

Hockey sí, pero bien equipados.

No se debería permitir salir a practicar o competir hockey, a ningún menor que no llevara: casco (con máscara / reja y protector de barbilla) homologado, espinilleras, rodilleras, coderas y hombreras (o peto que disponga de ellas); son necesarios además pantalones (con coquilla para proteger los genitales de los chicos) y camisa especiales (ambos llevan protecciones acolchadas), así como guantes (para el patinaje valen las muñequeras, para este deporte no, porque quedarían desprotegidos los dedos). Al escoger los patines hay que dedicar tiempo porque es mejor que ajusten, y si compramos un número de más, el pie quedará suelto.

Además de tener un equipamiento adecuado, es mejor que los niños vayan aprendiendo a ponérselo todo ellos solos, y a comprobar que las protecciones quedan bien colocadas

Más sobre seguridad.

He encontrado un documento del Cefire Valencia, sobre la práctica (poco usual) del hockey línea en el área de Educación Física, dentro del ámbito escolar, por si os interesa revisar las recomendaciones que ofrece. Por otra parte, aunque es un deporte muy bueno, y una forma estupenda de hacer ejercicio físico, los participantes deberán ser instruidos adecuadamente por el club, y participar siempre que sea posible en jornadas de tecnificación, para mejorar la práctica y la seguridad. Es muy arriesgado que se deje a los niños solos practicándolo porque pueden surgir conflictos y disponen de palos que mal usados, resultarán dañinos; por lo que he visto, la violencia no es habitual, pero aún así…

Mención aparte merecen las redes que protegen al público, ya que las veo en partidos pero no en entrenamientos, en este caso, cabría esperar que los padres no utilicen las gradas de la pista para esperar, así si se escapa un puck no golpeará a ningún espectador.

No me olvido de que los porteros necesitan un equipaje aún más especializado (pantalones, peto, visera del casco, guante de parada o patines) que aunque encarece la práctica del deporte, es completamente necesario.

Vía | Academia Americana de Pediatria
Foto | pburka

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