15 febrero 2012 Actualidad, Salud

Nuestros abuelos pensaban que sus hijos dormían poco
Decía mi abuela que no hay nada nuevo bajo el sol y de pequeña yo no lo entendía. Yo que era niña cuando apareció la tele en color o el Spectrum, no sabía que ella vivió la llamada segunda revolución industrial en España, primera en muchos pueblos. Pero tampoco comprendía que de lo que hablaba no era de cosas sino de experiencias. Me he acordado de su frase al leer una revisión de estudios publicada en Pediatrics, que afirma que la preocupación por como afecta la vida moderna al sueño de los niños, es la misma hoy que hace 100 años.

Los autores se encontraron con textos muy actuales, por ejemplo en 1905 un estudio afirmaba, el estrés y el ajetreo de la vida moderna demandan una mayor actividad cerebral, y para que las energías mentales puedan durar, es obvio que hay que obtener descanso para el cerebro”. En 1923, otro científico decía, “la complejidad y el ajetreo de la vida moderna no solo afectan [los patrones de sueño] de los adultos, sino que se reflejan en los niños”.

Tim Olds, profesor de ciencias de la salud del Instituto Sansón de Investigación sobre Salud de Adelaida, Australia, y el resto de coautores comprobaron que fuera cual fuera el origen de la sobreestimulación del cerebro infantil, siempre se ha recomendado dormir, para contrarrestarlos. Pero, no han visto evidencia de que esto funcione. Entre 1897 y 2009 la recomendación sobre las horas óptimas de sueño para los niños se han reducido en 0.71 minutos por año. Y, la cantidad de sueño que realmente tienen, también se ha reducido de forma similar, 0.73 minutos por año. Los niños nunca duermen lo suficiente según sus médicos.

Olds afirma que, “El estudio sobre las directrices de sueño nos muestra que padres y educadores están preocupados sobre cualquiera que sea la tecnología nueva de la época: la radio, la televisión, Internet. No creo que la tecnología de hoy en día sea particularmente nociva, aparte de su ubicuidad, que dificulta que los padres la controlen. En veinte años, nuevas tecnologías serán el foco de preocupación, quizás computadoras que se puedan usar como ropa, o interpretadores de las ondas cerebrales”.

Según la Doctora Edith Chernoff, médico de enfermedades crónicas del Hospital Pediátrico La Rabida en Chicago, no hay que fijarse en cuantas horas duermen, sino en si están descansados, “Estudie a sus propios hijos y vea como les va durante el día. Si tienen sueño durante el día o temprano de noche, probablemente no estén durmiendo lo suficiente.” Igual pasaría con el niño que no quiere acostarse pero cuando lo hace se duerme inmediatamente. Sin embargo que cueste levantárles no tiene porque significar falta de sueño.

Lo importante para Chernoff es centrarnos en las necesidades de cada niño.

Vía | Healthfinder
Foto | Flickr-JesúsCM

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