7 mayo 2012 Actualidad, Educación

Quieren despedir a una maestra por ir muy rápido
La Escuela Española de Escaldes-Engordany es un centro escolar de titularidad del estado español en el exterior. En él se imparten las etapas educativas de segundo ciclo de Educación Infantil y la Educación Primaria. La escuela es noticia porque una de sus profesoras de Infantil ha sido acusada de enseñar demasiado a los alumnos.

Sus niños tienen cuatro años y ya suman, restan, leen y casi escriben. Para el inspector de educación es excesivo para la edad que tienen y propone que sea expulsada del centro, tienen un nivel demasiado alto para una escuela pública. Los padres que están encantados con el ritmo de la clase se han reunido con el Embajador de España en Andorra, Albert Moreno, para evitar el despido.

Los padres aseguran que “Los niños le piden más y ella se lo da”, y que la Ley española marca unos mínimos pero no unos máximos. Sospechan que todo se debe a una mala relación entre la docente y la dirección, que de momento la mantendrá en su puesto hasta final de curso, aunque deberá bajar el ritmo de enseñanza.

Yo no entiendo muy bien esta noticia, la verdad. Creo que falta la mitad de la historia. Si los padres están conformes no veo el problema, salvo que se esté privando a los niños de una parte importante de su formación a los 4 años, el juego. También me extraña, aunque solo sean 11 pequeños, que todos lleven bien ese ritmo, es una edad en la que hay muchas diferencias y muchos no saben ni hablar bien.

Tampoco entendería que el inspector de Madrid se dejara influir por la dirección del centro si el argumento es subjetivo. Pero por otro lado, tampoco se puede suponer que algún padre no quiera que su hijo de cuatro años sea feliz. Creo que esta noticia es más compleja de lo que parece.

Vía | 20 Minutos
Foto | Escuela Española de Escaldes-Engordany

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Comentarios

2 comentarios
  • erika - silla de paseo

    Y quien dice que no juegan aprendiendo??? Lo que le ocurre al inspector de Madrid es que quiere que siga habiendo borregos para que no puedan pensar por si mismos, y que sigan al “jefe” de la manada sin hacer preguntas ni saber el porque de las cosas.
    Si los padres están contentos con el rendimiento de los niños y no se han quejado de la profesora es que los niños no se habrán quejado a los padres, en fin que le vamos a hacer….. en el fondo tenemos casi lo que nos merecemos al final. Un saludo.

    • Erika, a mí me cuesta creer que haya ese interés en alguien. Parece más algo que se planifica a otra escala, un país de borregos. Pero no me cuadra a un nivel tan personal. El inspector es un hombre o mujer, seguramente padre o madre que hace su trabajo, no creo que piense en intereses más elevados porque no le pagan para ello, entre otras cosas.
      Respecto a los padres entiendo lo mismo, les supongo que adoran a sus niños y quieren que sean felices. Pero son muchos los que les presionan para estudiar, triunfar en un deporte o les someten a maratonianas jornadas en empresas de publicidad. Como decía me falta la mitad de esta historia. Gracias por tu comentario. Un saludo

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