20 mayo 2017 Salud

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La tortícolis es la contracción de los músculos del cuello (que están tensos), acompañada de un dolor repentino y agudo en la parte posterior y lateral del cuello, y en la parte alta de la espalda. A menudo, la cabeza se inclina hacia un lado.

Suele deberse a situaciones en las que el cuello se ve obligado a permanecer inclinado hacia delante durante mucho rato (al dormir, leer en la cama, escribir a máquina). El dolor suele durar aproximadamente una semana.

Son más raros, pero potencialmente más serios, los casos en que la causa es un trauma de la médula espinal (a raíz de un accidente, una zambullida, una voltereta, etc.).

¿Qué debe hacerse?

No se debe mover a un niño que ha sufrido un trauma en el cuello hasta que lleguen los auxilios

Es muy importante recurrir a terapia contra el dolor, porque al aliviarlo también se desbloquea la contracción muscular. Administrar el medicamento de manera regular cuatro veces al día, durante un mínimo de 24 horas, a partir del momento en que el dolor aparece. Además, poner una bolsa de agua caliente encima de la zona dolorida. Por seguridad, aplicar un vendaje para proteger el cuello durante el sueño, y evitar las actividades que obliguen a mover el cuello.

En caso de que sucedan algunos de los siguientes síntomas, acudir inmediatamente a los servicios hospitalarios correspondientes:

  • El dolor tiene por causa un golpe o un accidente (en cuyo caso no se debe mover al niño hasta que lleguen los especialistas).
  • Hay una pérdida de sensibilidad u hormigueo en la extremidad superior o parte alta del tórax.
  • El dolor es muy fuerte.
  • El niño no consigue tocarse el tórax con la barbilla y tiene fiebre (podría tratarse de meningitis).

Si suceden los siguientes síntomas, acudir a cita médica:

  • El niño todavía no ha cumplido cinco años de edad.
  • El dolor perturba su sueño.
  • El problema se repite con frecuencia.
  • Existe cualquier duda que no haya quedado clara sobre cómo tratar al niño.

En caso de que el dolor empeore, no mejore al cabo de tres días, o no desaparezca tras una semana, acudir nuevamente al médico. También hacerlo en caso de que el dolor no sólo no disminuya, sino que se extienda por el brazo y por la parte superior de la espalda.

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