1 mayo 2012 Actualidad, Educación

Ramón y Cajal fue un niño rebelde
Google le dedica hoy su Doodle a Santiago Ramón y Cajal, primer Premio Nobel de Medicina español. Se le otorgó en 1906, compartido con Camilo Golgi, en reconocimiento de su trabajo en la estructura del sistema nervioso. Fue el descubridor de las neuronas, la célula básica de la estructura del sistema nervioso. Sus dibujos aún hoy ilustran los libros de neurología de los futuros médicos.

Pero, ¿porqué hablar de Ramón y Cajal en un blog de niños? por su infancia y la relación con su padre que él mismo narra en Recuerdos de mi vida. Su padre, cirujano y posteriormente doctor en medicina, fue un ejemplo de constancia, empeño y superación. Procedente de una familia humilde fue según su hijo, “modelo insuperable de aplicación y de formalidad”. El mismo esfuerzo que puso en conseguir ser médico, lo empleó para transmitir sus valores a sus hijos.

Ramón y Cajal concluye de la educación que recibió que, “Prescindiendo de la influencia hereditaria, es innegable que las ideas y ejemplos paternos representan normas decisivas de la educación de los hijos, y causas, por tanto, principalísimas de los gustos e inclinaciones de los mismos”.

De niño don Santiago fue muy inquieto y rebelde. Sus principales intereses eran los juegos al aire libre, disfrutaba enormemente contemplando la naturaleza, y el dibujo. Su padre, que consideraba el entretenimiento del niño una pérdida de tiempo, consultó no obstante sobre sus cualidades. Le aseguraron que no había ningún talento especial en su hijo y luchó por apartarle de la que era su vocación y encauzarle hacia la medicina. Era un alumno poco aplicado que consiguió terminar medicina apenas con aprobados.

Nunca habría sido Ramón y Cajal quien fue sin un padre autoritario y sin su propia pasión y esfuerzo. La educación que recibió fue dirigida y severa, pero como decíamos antes, con un referente claro, sus propios padres. Nunca le exigieron lo que ellos mismos no hacían. Sacrificio y esfuerzo son dos conceptos que hoy día “trauman” a los niños y que sin embargo, salvando las distancias generacionales, siguen siendo igualmente válidos.

Por supuesto no es mérito de su padre que llegara a donde llegó. El le dió las herramientas: constancia, esfuerzo y sacrificio. Ramón y Cajal las aplicó en un trabajo que le apasionaba y que le permitía emplear sus vocaciones infantiles, el dibujo y la observación de la naturaleza, además de sus capacidades mentales.

Y cambiando de tema, un poco de orgullo patrio de vez en cuando no viene mal. Ramón y Cajal es a la neurología lo que Einstein (estudiante rebelde también) a la física, y sin embargo nuestros niños reconocen al segundo y no al primero. No son excluyentes, aprovechemos su aniversario para contarles quien fue y lo que nos legó.

Foto | España Eterna
Más información | Wikipedia

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