4 enero 2015 Psicología, Salud

Relacionan la depresión de la madre con problemas de conducta del hijo

Con frecuencia las madres restamos importancia a nuestra propia salud, obviamos síntomas, retrasamos la visita al especialista o aplazamos el tratamiento. Es un error porque hay que estar bien para poder cuidar de nuestros peques de la mejor manera. Puede que nuestra falta de salud repercuta en nuestros hijos, a veces años después como es el caso de la depresión.

Esta complicada enfermedad presenta síntomas que en muchas ocasiones pasan desapercibidos al justificarlos como consecuencia del día a día. Es el caso del cansancio excesivo, la irritabilidad o la dificultad para concentrarse. Todos ellos los sentimos las madres en algún momento, pero junto a otros, o si duran mucho tiempo, son motivo para acudir al médico. Un estudio publicado en Pediatrics relaciona la depresión materna durante la infancia de los hijos, con problemas de conducta de estos en la adolescencia.

Los autores encontraron una relación entre la depresión de la madre cuando los niños tenían entre 4 y 15 años y una conducta de riesgo entre los 16 y los 17: tabaquismo, alcoholismo, drogadicción y participación en actos delictivos violentos y no violentos. Los investigadores consideran que se debe a la importancia de los padres en la mitad de la infancia, como modelos para que el niño consiga tener un desarrollo sano social y emocional.

Con la identificación y el tratamiento temprano de la depresión materna aumentará la calidad en la relación entre padres e hijos, reduciendo el riesgo de que el niño tenga una adolescencia muy complicada. Parece un motivo bastante importante para fijarnos un poco más en nosotras mismas y pedir ayuda cuando sea necesario. Si no lo haces por ti, hazlo por tu hijo.

Vía | AAP
Foto | Flickr-Jonathan Emmanuel Flores

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