13 septiembre 2016

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¿Sabías que los niños españoles son unos de los que más horas dedican, después del colegio, a realizar tareas escolares? Los deberes se han convertido en una de esas tareas obligadas que más cansan, agotan y hastían a nuestros niños. Según los estudios realizados por distintos organismos internacionales, los niños españoles dedican una media de 6,5 horas semanales a sus deberes escolares. No en vano somos el noveno país en el ranking de niños estresados por esta causa.

Los deberes escolares suelen ser, además, una de las causas por las que en los hogares españoles se ha perdido una de las prácticas más sanas: cenar en familia. Después del horario escolar y las clases extraescolares, los peques tienen que dedicar un tiempo importante para completar esas tareas que, en la mayoría de los casos, deben devolver al centro escolar al día siguiente. En la mayoría de hogares cenan algo rápido, en el propio escritorio y, antes que se den cuenta, ya están entregados a los, siempre reconfortantes, brazos de Morfeo.

Cenar en familia es beneficioso no sólo para la salud física si no, también, para la salud emotiva y sentimental. Está demostrado que aquellas familias que comparten las comidas y cenas juntos, son capaces de estrechar los lazos con más intensidad. Confidencias, anécdotas que nos han sucedido a lo largo del día, pequeños y cotidianos problemas o incipientes dudas adolescentes son resueltas, en la mayoría de los casos, mientras saboreamos un buen manjar preparado, y compartido, en casa.

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IKEA, siempre intentando crear un universo particular e íntimo en cada hogar, nos lanza una divertida propuesta: que los deberes escolares no tengan que ser un impedimento para que las familias descuiden sus momentos más placenteros, especialmente antes de ir a la cama. Es así como nos propone hacer de la cena el momento perfecto para ayudar a los niños en sus tareas del cole.

A través de los distintos alimentos, la forma de combinarlos, las raciones que repartimos o sus referencias en la literatura, podemos crear toda una deliciosa enciclopedia de sabiduría que resulta de lo más atractiva y gustosa. Viajamos a Japón comiendo sushi, a Alemania con el chucrut con salchichas o tacos de pollo si llegamos hasta México. Sus costumbres, ciudades más importantes, personajes célebres… Así damos un repaso a la geografía, la lengua o la historia. Pero también podemos incluir las matemáticas si tenemos que repartir el menú entre los distintos comensales; o las ciencias naturales si adivinamos el nombre de las verduras y a la familia vegetal a la que pertenecen.

Y es que el momento de la cena no sólo puede ser el momento ideal para estrechar lazos familiares, también puede convertirse en una experiencia lúdica y muy educativa.

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