16 mayo 2016

El estómago de los niños de 1 a 3 años es entre 3 y 4 veces más pequeño que el de un adulto y en cambio sus necesidades nutricionales por kilo de peso son más altas. Por eso, la leche constituye uno de los pilares fundamentales en la alimentación del niño en los primeros años de vida, y los expertos en nutrición infantil recomiendan que sigan tomando 2 vasos (500ml) de leche al día durante esta etapa.

Sin embargo, la leche de vaca presenta una serie de deficiencias que hacen que no sea nutricionalmente equilibrada para los niños a partir de 1 año. Las leches de crecimiento ayudan a aportar parte de los nutrientes clave para el niño a partir de 1 año ya que se trata de leche de vaca a la se reemplaza la grasa láctea por aceites vegetales, disminuyendo así las grasas saturadas. Y además se ajusta el contenido de proteínas, minerales y vitaminas, adaptándolo a sus necesidades.

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Durante los 2 primeros años, los niños alcanzan la mitad de su estatura adulta y empieza a decir sus primeras palabras. Por eso en esta etapa de fuerte crecimiento es fundamental una nutrición adecuada ya que:

  • El consumo de vitamina D entre los 13 y 36 meses es casi la mitad de la cantidad recomendada (46,5 %)
  • Un 12% de los niños y niñas entre los 6 meses y 3 años tienen anemia por deficiencia de hierro.
  • Los niños y niñas de 13 a 36 meses ingieren 3,8 veces más proteínas de lo recomendado.

Nota: La leche materna es la mejor para los bebés. El profesional de la salud indicará el momento apropiado para la introducción de los nuevos alimentos.

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