3 octubre 2012 Actualidad, Entretenimiento

Personajes muy variopintos e historias alocadas

Gracias a mis hijos nunca pierdo la onda sobre los dibujos de moda. Aunque en ocasiones acabo hasta la corinilla de tanta animación que llega a apartarme de la realidad casi prácticamente sin poder conocer los temas “adultos” de actualidad. Sin embargo, tengo que reconocer que en ocasiones me enganchan las series de dibujos para niños. Es el caso de “El asombroso mundo de Gumball”.

El título de la serie ya te hace imaginar lo que nos ofrece, un mundo variopinto que roza el surrealismo. Si en el caso de “Hora de Aventuras” todo el marco de la serie incluyendo sus personajes son delirantes, en el mundo de Gumball nos introducen en la vida cotidiana, en un mundo parecido al nuestro, una serie de personajes disparatados y alocados.

La diversidad de sus personajes tiene su explicación. Su creador, Ben Bocquelet, trabajaba para Cartoon proporcionando personajes a diferentes comerciales pero tras la decisión de la cadena de permitir que los empleados lanzasen sus propias ideas, Ben juntó todas sus creaciones para ofrecerlas para una misma serie que mostrase la vida y aventuras en un colegio. Así nació esta pandilla de amigos.

El mismo estilo siguen los elementos de animación que aúna stpo motion, animación por ordenador, imágenes reales y animación tradicional. Todo ello da como resultado una serie original que engancha a los niños por las historias, los personajes y un fino sentido del humor. Para aquellos que no la hayan visto daré una breve descripción de los personajes protagonistas. La familia Watterson está compuesta por un niño de doce años, Gumball (el protagonista). Es un gato azul con buen corazón y leal pero que siempre se ve implicado en multitud de historias a cada cual más disparatada. Siempre va acompañado de su fiel amigo Darwin, un pez al que le salieron piernas y fue adoptado por la familia.

El padre es el señor Richard, un enorme conejo rosa al que le gusta vaguear, jugar a las videoconsolas y pasearse por la casa en ropa interior. La voz de la cordura la aportan las dos mujeres de la casa. La madre es una gata responsable, un poco mandona y adicta al trabajo. La hija es una pequeña conejita llamada Anais. Es muy inteligente y en más de una ocasión ha sido la encargada de sacar de los líos a su hermano.

Vía | Boing

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