8 julio 2017 Psicología

Es importante que los padres aprendamos a observar su conducta

Algunos niños pueden tener algunos tics nerviosos, hoy hablaremos del tema y cuándo deberás preocuparte. A partir de los 6 años de edad y hasta, aproximadamente los 10, puede suceder que los niños tengan algunos tics nerviosos pasajeros, pero en algunos niños la conducta persiste.

Comenzaremos por mencionar que los tics nerviosos son movimientos de tipo involuntario que se caracterizan por ser cortos, bruscos y repetitivos, se pueden dar con cualquier grupo de músculos del cuerpo. Algunos pequeños parpadean de manera rápida, o estiran uno de sus brazos de manera repentina, en otros casos se puede ver que giran su cabeza siempre hacia el mismo lado con movimientos continuos.

Los tics están considerados como un trastorno de movimiento que es frecuente en los niños, estadísticamente está comprobado que puede afectar a un 15 a 20 por ciento de los niños, teniendo una mayor incidencia de 6 a 10 años de edad, siendo más frecuente en niños que en niñas, especialmente en los que tienen carácter cohibido y son tímidos.

Los tics nerviosos son movimientos de tipo involuntario que se caracterizan por ser cortos, bruscos y repetitivos.

Desde Educ-at, el psicólogo y co fundador Ángel Terrón considera que, si bien por definición se consideran movimientos involuntarios en ciertos casos se puede llegar a anticipar su aparición y, mediante mucha concentración, se pueden llegar a controlar, siempre de manera muy limitada. Pero también es cierto que el intento de controlarlos y no poderlo hacer puede provocar mucha angustia en los pequeños.

En términos generales podemos decir que los tics nerviosos son causados por tres factores: ambientales, genéticos o vinculados con aspectos neurobiológicos. En el caso de los factores ambientales se relacionan a un hecho traumático generado en el entorno escolar o familiar.

Si bien gran parte de los tics son pasajeros Terrón aconseja a los padres seguir algunas pautas para que los niños puedan llegar a reducirlos. En primer logar no se deberá intentar modificar la conducta del niño que tenga un tic ya que se podría poner más nervioso y, al tratar de controlarlos, repetirlos con más frecuencia.

Nunca se deberá castigar su conducta, los adultos deberán minimizar el problema frente a ellos. Otro punto clave para los pequeños será evitar las situaciones que pueden llegar a resultar estresantes. A esa edad es aconsejable que los aspectos problemáticos que no provengan del ámbito escolar sean omitidos, por ejemplo, peleas entre los padres, problemas con sus hermanos. Cuanto más tranquilo esté menos incidencia en los tics habrá.

Los adultos deberemos tratar de analizar el momento en que se genera el tic, aprender a observar la situación es clave. Así se podrá tratar de eliminar o sustituir la acción que está haciendo en el momento o trataremos de distraer su atención ofreciéndole otra actividad.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos los tics desaparecen y no requieren de ningún tipo de tratamiento, solo en un muy pequeño porcentaje los niños continúan teniendo tics más allá de un año. Si la situación continua o empeora se aconseja a los padres consultar con el médico.

Vía | Web consultas
Foto | Pixabay – Miguel Perez

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