24 junio 2015 Alimentación

Alimentación de verano intolerancia lactosa

Como sabéis, la intolerancia a la lactosa se manifiesta en incapacidad para digerir este azúcar, o en su absorción parcial, de forma que da lugar a diferentes molestias provocadas por la fermentación. Esto ocurre porque las personas afectadas no producen una enzima llamada lactasa, o no lo hacen en cantidad suficiente; y es que la lactasa es la encargada de separar los dos azúcares que a su vez forman la lactosa. Algunas estimaciones apuntan a entre un 10 / 15 % de personas que podrían sufrirla en España (incluyendo niños), si bien es verdad que no siempre se diagnostica correctamente.

Tratar la intolerancia a la lactosa es (en teoría) relativamente fácil, pues únicamente se debería excluir de la dieta. En la práctica puede complicarse por motivos de organización doméstica o culturales. Y es que no sólo se trata de renunciar a TODOS los lácteos (excepto los que están etiquetados como ‘sin lactosa’), que ya es bastante. Imaginad por un momento que alguien tenga que dejar de comer leche, yogur, quesos, nata, helados, flanes, natillas, batidos… Pero es que además cualquier preparado casero en que incluyamos leche no será tolerado (un bizcocho, magdalenas). Como nos contaba María en este post, los niveles de lactosa en quesos curados (y semicurados), yogures y leches fermentadas es bajo, y esto determina la manifestación de los síntomas.

Por si fuera poco a la hora de comprar se debe estar muy pendiente de las etiquetas porque puedes encontrar lactosa o leche en salchichas, chocolates, platos precocinados, y otros alimentos no lácteos. Imposible no es, desde luego, pero se requiere de un periodo de adaptación para adquirir práctica. El factor cultural asociado es que la leche y sus derivados están presentes en todas las despensas / neveras del mundo occidental, y cuesta trabajo renunciar, aunque la recompensa (encontrarse mejor) vale la pena, lo digo por experiencia.

Un verano sin lactosa

Está claro que si tu hijo tiene intolerancia a la lactosa no puede saborear uno de esos helados (hoy en día la cantidad de sabores existentes es sorprendente) de crema, en cucurucho o tarrina; tampoco podrá pedir de la carta muchos de los almendrados, sandwiches o conos. Pero ello no implica renunciar a comer helados, difíciles de ‘desligar’ del disfrute del verano porque hay muchas variedades sin leche, sin contar con los granizados, que puedes hacer tu mismo en casa con frutas, agua y azúcar.

Por cierto, en casa no sólo puedes hacer granizados o sorbetes sin recurrir a un lácteo, ya que la gama de ‘leches’ vegetales (almendra, coco, avena, arroz, soja) existentes en el mercado, nos posibilitan conseguir texturas muy atractivas y sabores deliciosos. Como muestra un botón, este helado de vainilla en Dieta Seignalet; en Internet encontrarás muchos blogs de cocina especializados para personas con restricciones alimentarias, y otros más generales que en ocasiones también ofrecen recetas especiales, sólo tienes que buscar y probar, hasta que des con la que te sale bien, y les gusta a tus hijos.

Además las hortalizas y frutas propias de la estación son muy atractivas y sabrosas, permitiéndote variar la alimentación diaria, y dar respuesta a los requerimientos nutricionales

Alimentación verano intolerancia lactosa

A todos los niños les va bien, pero a aquellos que tienen intolerancia a la lactosa, les va a encantar una merienda consistente en brochetas de frutas, o simplemente una macedonia de fruta fresca lavada y troceada, que puedes llevar a cualquier sitio con un recipiente hermético.

No te preocupes por el calcio

No lo había mencionado aún, pero en cualquier supermercado encontrarás productos lácteos ‘sin lactosa’ a los que se les ha añadido lactasa (y esta es la razón de que sean digestivos), para que tu niña o tu niño puedan tomarse un vaso de leche fría, como sus amigos, o no renuncien a un yogur de postre.

Y como leche y derivados no son los únicos aportes de calcio posibles, te cuento que las legumbres, frutos secos, cereales integrales, huevos, verduras de hoja verde y pescados, proporcionan también este mineral; y puedes prepararlos de forma que gusten a toda la familia.

Ya lo sabes: la intolerancia a la lactosa no impide que disfrutes del verano.

Vía | FAROS
Fotos | Flickr-Martika G, Flickr-ON_CF

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