14 abril 2017 Salud

Un problema que nos preocupa

La fiebre amarilla es una enfermedad que aún hoy nos preocupa, en distintas oportunidades hemos tocado el tema, por su importancia y actualidad te volveremos a dar algunas consideraciones sobre ella.

En primer lugar recordaremos que cuando hablamos de fiebre amarilla nos estaos refiriendo a una enfermedad vírica aguda que es trasmitida por los mosquitos que están infectados. Se ha usado el término ‘amarilla’ por la ictericia que genera en algunos pacientes. Entre los síntomas más frecuentes encontramos los fuertes dolores musculares, la fiebre, nauseas, cansancio.

Algunos pacientes infectados podrán tener síntomas más graves, aproximadamente el 50 por ciento de estos enfermos graves mueren después de la semana. En regiones de África, América Central y América del Sur el problema es endémico.

En el año 2006 se lanzó una gran iniciativa contra la fiebre amarilla.

En el año 2006 se lanzó una gran iniciativa contra la fiebre amarilla, gracias a ella se consiguieron importantes avances en África Occidental, desde ese momento se vacunaron más de 105 millones de personas en campañas masivas. Desde el año 2015 no se notificaron brotes de fiebre amarilla en África Occidental.

Las epidemias se generan cuando el virus es introducido por personas infectadas a las zonas muy pobladas, con gran cantidad de mosquitos y donde la población no ha recibido las vacunas adecuadas.

Actualmente la fiebre amarilla puede prevenirse gracias a una vacuna asequible, eficaz y segura. Mediante una sola dosis se brindará inmunidad y protección para toda la vida, sin tener la necesidad de darse un refuerzo u otra dosis.

Síntomas de la fiebre amarilla

Los expertos señalan que la enfermedad tiene un periodo de incubación de hasta seis días, algunos casos son asintomáticos En el caso de que existan síntomas los más comunes son los dolores musculares, la fiebre, la pérdida de apetito, el cansancio y los vómitos o nauseas. Estos síntomas pueden desaparecer en pocos días.

Algunos pacientes, a las 24 horas, entran en una remisión inicial de la segunda fase, mucho más tóxica. La fiebre será elevada y se comenzarán afectar varios órganos, empezando por los riñones e hígado. En esta etapa de la enfermedad podrá aparecer la ictericia, un tono amarillento en la piel y en los ojos. La ictericia también se caracteriza por una orina de un color oscuro, fuerte dolor en la región del abdomen y vómitos frecuentes. Lamentablemente la mitad de los pacientes que se encuentran en la fase tóxica mueren antes de los 10 días.

Es muy importante conseguir un diagnóstico adecuado en las fases tempranas de la enfermedad. Uno de los problemas es que en los casos más graves los síntomas se podrán confundir con los de otras enfermedades (laptospirosis, hepetitis víricas, paludismo, fiebres hemorrágicas).

En un próximo artículo continuaremos hablando de este interesante tema, refiriéndonos a la población de riesgo, formas de transmición y los tratamientos.

Vía | Who
Foto | Pixabay – Creative solutions

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