25 septiembre 2012 Opinión, Salud

Para los golpes, mimos y Arnidol

Seguro que la mayoría ya conocéis Arnidol, la barrita de Árnica para aliviar los golpes de los peques y evitar los moratones. Se suele recomendar en cuanto comienzan a caminar, momento en que empezamos a vivir en un ay con nuestros hijos. Nos quedan muchos años de golpazos en la cabeza, las rodillas y cualquier parte del cuerpo un poco expuesta, mucho tiempo de sustos y llantos que buscan mimos y consuelo. Por eso Arnidol se convierte en un objeto imprescindible del botiquín familiar y sobre todo del bolso de mamá.

Esta barrita, que es como un pintalabios grueso, está compuesta por Árnica y Harpagofito, dos plantas que naturalmente ofrecen propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Proporcionan alivio tras el golpe y evitan o reducen la salida de cardenales. Además está clínicamente probado. Pero, no se muy bien porqué, Arnidol tiene un efecto calmante casi mágico, como los besos de mamá. Al poco de empezar a utilizarlo se convierte en una forma más de dar mimitos para aliviar el disgusto.

A los niños les gusta mucho, seguramente porque es refrescante, suave, no pringa, tiene un color relajante y, mientras mamá o papá lo aplican en pequeños círculos, le están prestando atención y da tiempo a calmarse. En muchos casos ni siquiera es necesario y hay que fingir que se lo pones porque es lo que están buscando.

Arnidol gel stick es un medicamento y como tal tiene unas normas de uso, solo sirve para los golpes y contusiones, nunca para una herida abierta, una quemadura o un corte. Lógicamente debe estar fuera del alcance de los niños, aunque es difícil que le pierdan la pista. Puedes encontrarlo en farmacias, parafarmacias y…en el bolso de muchas mamás en el parque.

Página Oficial | Arnidol

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