30 mayo 2017 Salud

Causas de la sede excesiva

En algunos casos nuestros pequeños sienten demasiada sed, a pesar de tomar la cantidad de líquidos recomendados para su edad la sensación persiste. Hoy te contaremos que hacer en nuestros casos.

En primer lugar deberemos aclarar que tomar una buena cantidad de agua es saludable (en la mayoría de los casos), pero si la sed es excesiva puede ser un síntoma claro de una enfermedad emocional o física. La gran sensación de sed podrá ser un síntoma de altos niveles de azúcar en la sangre y puede ser una manera de detectar la diabetes.

La excesiva sed es un síntoma común, se trata de una manera que tiene el organismo de reaccionar ante la pérdida de líquidos. Normalmente se siente cuando se consumen alimentos salados o después de realizar ejercicios.

La sed es una forma que tiene el organismo para poder reponer la pérdida de agua.

Causas de la excesiva sed

Existen algunas causas para que un niño tenga mucha sed. Por ejemplo, si se comen alimentos muy salados o condimentados. Si, por alguna razón, ha sangrado lo suficiente como para causar una disminución considerable en el volumen de la sangre, o si se sufre de diabetes.

Algunos medicamentos, como los diuréticos, antocolinérgicos o la demeclociclina generan más sed de lo normal en los niños.

La sed es una forma que tiene el organismo para poder reponer la pérdida de agua, un punto clave es beber la cantidad suficiente de líquidos. Pero ante cualquier duda nada mejor que consultar con el médico, quien podrá diagnosticar si existe o no algún problema de salud. En el caso de que se tenga diabetes se tendrá que seguir el tratamiento para poder controlar de manera adecuada los niveles de azúcar en la sangre.

Cuándo consultar al médico

Existen algunos momentos en que será necesario acudir al medico, especialmente si la sed excesiva es inexplicable o no tiene explicación o cuando viene acompañada de otros síntomas como visión borrosa y cansancio.

El médico seguramente realizará una historia clínica y algunos estudios. Le preguntará al niño o a sus padres si el niño ha tenido sed de repente o se da en forma lenta, si esta sensación es constante durante el día. Los padres tendrán que informar si existieron cambios en la dieta o si se están consumiendo alimentos más salados.

Otro punto que se deberá tener presente es si se orina más o menos que lo normal y a frecuencias diferentes, y si se transpira más o menos que antes.

Muchos niños tienen la costumbre de tomar un biberón de agua antes de irse a dormir, esto no es del todo aconsejable. Lo ideal es ir quitándoselo de a poco, en un comienzo se deberá ofrecer sólo una vez cada noche. Después se podrá ver si el niño está bien en su habitación pero sin ofrecerles agua.

Vía | Medline plus
Foto | Pixabay – Anemone 123

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